Parrilla, Cabrerita y los esteristas en París





Por primera vez una retrospectiva reúne el legado de José Parrilla (Montevideo 1923 - Levens 1994) y su escuela-movimiento denominado Esterismo, de gran importancia para la vida y el arte de la comunidad radicada en Levens y cuyo intenso derrotero conoció su inicio en Montevideo hasta llegar a esa localidad cercana a Niza, pasando por Valladolid, Barcelona, y ahora, París. Según Juan Eduardo Cirlot, en su famoso Diccionario de Ismos (segunda edición de 1956), el Esterismo es un "movimiento ideológico, poético y artístico" que habría sido "fundado en Montevideo en 1944 con la publicación de las obras de José Parrilla, La llave en la cerradura y Rey beber, y las primeras exposiciones de Raúl Cabrera" (Cabrerita). A partir de estas provocadoras publicaciones de Parrilla, que su generación literaria -la generación crítica o del 45- se encargó olímpicamente de ignorar, la evolución ética y estética de Parrilla atraviesa numerosos sismos hasta llegar a convertirse en un maestro espiritual cuyas armas son la subversión contínua de ciertas normas sociales en tanto adormecedoras de la conciencia y la creación artística como herramienta de un despertar "transpersonalista" (Cirlot)  La muestra recoge obras de su núcleo más cercano, como Cabrerita y Alma Castillo (mujer de Parrilla en Montevideo y Valladolid y alumna de Torres García) y otros creadores  como Primitivo Cano, Fernande Dalézio (también curadora de la muestra), Gerardo Pintado, Anne Charlote, Agnès Koehler, Pilar de A., entre otros, que conciben el arte y la poesía como expresión de un absoluto. La muestra será acompañada de una serie actividades que transcribimos a continuación, según comunicado recibido.


ESTERISMO. RETROSPECTIVA 1944 - 2012

Montevideo - Valladolid - Barcelona - Levens - Paris

ESCUELA - MOVIMIENTO ARTISTICO PARRILLA

ARTE POPULAR COLECTIVO Y ANONIMO

del 2 al 31 de mayo de 2012

GALERIE ALEXANDRE CADAIN 76 RUE QUINCAMPOIX 75003 PARIS www.alexandrecadain.com

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En homenaje a José Parrilla (1923-1994), Maestro Parrilla, el Esterismo expone y se expone.
Por la primera vez en el corazón del viejo Paris, el Esterismo deja ver obras expuestas sin gloria ni vanagloria.
El esterista no es un artista, el esterista no es una especialista, el esterista está buscando.
El conjunto de la exposición en su diversidad revela incontestablemente una cosecha ART PREMIER, resultante de una labor intensa acerca de personalidad y esencia de los discípulos de Parrilla.

El Hombre de Parrilla es el hombre liberado de todas las mentiras de todas las épocas pasadas, presentes y por venir.

Varios actos tendrán lugar durante la exposición:

INAUGURACIONES el jueves 3 de mayo 18h - 21h y el sábado 5 de mayo, 16h - 19h.

TEATRO: «Cabrerita», creado en Montevideo en 2005, por la compañía Teatro de la Alhambra.

Función presentada en toda América Latina y varios países de Europa. One man show de Carlos Rodríguez. En presencia del autor, Eduardo Cervieri, el jueves 17 de mayo, 18h30.

RECITAL de poesía y textos esteristas por Annick Mazzani.
Música: Alain Kremski, el viernes 18 y jueves 31 de mayo, 18h30.

CHARLA LIBRE con F.D. el sábado 19 de mayo, 17h.
Solo de acordeón: Frederic Daverio

* FERNANDE DALÉZIO 
F.DALEZIO@HOTMAIL.FR - TEL: 00 33 (0)6 19 66 16 39 
MAGALI SATGE - COMMISSAIRE DE L'EXPOSITION - 
MAGALI.SATGE@ALICEADSL.FR - TEL: 00 33 (0)6 26 49 46 72

Charla sobre investigación y archivo





Pablo Thiago Rocca presentará avances del proyecto Otro Arte en Uruguay en el marco de las actividades de El Archivo de El Monitor Plástico de Pincho Casanova.

Desde hace cinco años el Proyecto Arte Otro en Uruguay viene trabajando en el relevamiento de expresiones artísticas ajenas a las corrientes principales del arte moderno. La presente charla busca dilucidar el papel de la investigación y del archivo en la elaboración y puesta a punto del proyecto: las herramientas y los medios que fueron ideados en pos de captar y difundir una producción diferente. La charla será acompañada con abundante material visual sobre los artistas y sus obras: busca con ello generar un marco de análisis y evaluar los alcances y limitaciones de las metodologías empleadas.

Martes 17 de abril a las 19.30 hs. en Subte, Plaza Fabini, 18 de Julio y Julio Herrera y Obes (Montevideo).



Escrituras al margen





Para los artistas autodidactas, para los visionarios, para los creadores marginales, las fronteras entre los géneros y las expresiones artísticas carecen de sentido. El artista crea sin detenerse a pensar en la división social del trabajo, en las categorías académicas o en el llamado “público objetivo”. Dibuja, pinta, escribe, modela, talla, ensambla, con los medios que encuentra más a mano o que puede proporcionarse a sí mismo.

A estas escrituras les llamamos, poesía, cuento, ensayos. Pero se trata, sobre todo, de búsquedas urgidas y realización personal. Son escritos al margen de la Verdad con mayúsculas, concebidos desde el filo de la duda, con la imaginación desbordada.

Postal esotérica de Quiroga realizada por Guido Silva en Salto, ca. 1970

Por ello, si bien el proyecto Arte Otro se propuso relevar actividades en el terreno de la plástica (pintura, escultura, ambientes, etc.) la escritura tiene también un lugar significativo. El texto cumple funciones diversas. Queremos señalar, focalizándonos en el tema de la memoria, algunos aspectos que diferencian estos escritos de otros. En primer lugar, la insólita relación con el medio, entendido éste como el vehículo material de lo escrito y sus efectos en la duración espacio-temporal de la obra. (…) El espacio de la vía pública resulta propicio para la materialización de una escritura que ha de tomar la densidad y la contundencia de los cuerpos entre los que ha de manifestarse.

Así un artista como Guillermo Vitale (Montevideo 1907 - Buenos Aires, 1992) acompañará sus mosaicos hechos con escallas de azulejos, que llama significativamente “retratos” y están referidos a figuras y personalidades admiradas –Carlos Gardel,  Juana de Ibarbourou, Florencia Sanchez, Chaplín- , con textos desplegados en la misma difícil técnica, volcada en palabras cuya ejecución supone una minuciosidad asombrosa. Pero no sólo comenta las imágenes con un criterio que podría parecer decorativo, también escribe poemas “sueltos” que quedan más que inscriptos, incrustados en la paredes del barrio.

Poemas hechos con recortes de azulejos por Guillermo Vitale en 1977. 

"Si querés ser / fuerte y bueno / subid despacio / caminando el Cerro / respirad varias veces / aire limpio en la / cumbre del Cerro / un brindis de la / naturaleza tomar / agua purificada vital / del manantial al / lado de un mural del león /en la villa del Cerro / abrir bien los ojos / grandes y mira la bahía / creerse que estás soñando / en el Cerro."

Ya no es el poema escrito sino ese poema, en ese espacio, para esa calle. La ubicación del texto en Vitale, cuya gran obra se abre como un friso a los personajes populares y a su barrio, la Villa del Cerro, es una marca de territorio que nada tiene que ver con otras expresiones callejeras de carácter más o menos efímeras, que se repiten –si bien con ligeras variaciones- en todas las grandes urbes del mundo. (…)

Fragmentos de la ponencia “Escrituras al margen” que será presentada el día 20 de marzo del 2012 en el  2° Encuentro Latinoamericano de Escritores, Por el Derecho a la Memoria, Biblioteca Nacional Argentina, Buenos Aires. 


La selva primigenia de Carmen García




 

¿De dónde salen esos seres que se amontonan y entrelazan en una vorágine de brazos y piernas, de cabezas y torsos selváticos? ¿Son acaso una sola matriz, como raíces de gente? Carmen García (Montevideo, 1955) no lo sabe. Ella sólo es el medio por el que se expresan esas formas nunca del todo definidas. Las figuras en blanco y negro se contorsionan en un nudo que no es sólo atasco, sino también movimiento y cambio. Tal vez provengan de aquellos dibujos que realizó a los seis años, cuando, de visita a un familiar en una fábrica de cartón, reproducía con esmerada concentración los complicados mecanismos de las maquinarias industriales. Hoy esas máquinas se han vuelto generadoras de nuevas energías y enlazamientos, a modo de modernos “grutescos”, pero con la rara condición de la asimetría.*

 

Sin duda incidió en su arte el estímulo que recibiera, también de niña, de Carlos Páez Vilaró, quien le obsequiaba materiales y la alentaba a dibujar (su madre trabajaba en la casa del conocido pintor). Los derroteros de la vida llevaron a Carmen a otras ocupaciones y menesteres. Hoy retoma la senda creativa, con altibajos y disparidades en sus obras, en la búsqueda de un horizonte propio. Posee una gran determinación y un talento en ciernes. Cuando, conciente o inconcientemente, elude las convenciones del dibujo y se aleja de los motivos más trillados alcanza, en el abigarramiento incontenible de floraciones - aves, serpientes, elefantes, jarros, vides, árboles- una vívida intensidad. Del caos se origina el todo. Sus dibujos también evocan la eterna lucha entre el bien y el mal, entre las fuerzas del cielo y la tierra, que en variadas culturas simboliza el momento previo a la manifestación de lo humano.

* “Grutesco (…) Género ornamental y decorativo usado por los romanos y que aparece con gran frecuencia desde el siglo XV, muy especialmente en el plateresco (…) el grutesco en sí, como forma y sistema, destaca el enlace de la continuidad y la discontinuidad, es decir, la ambivalencia (Géminis), por lo cual se convierte en un símbolo general del mundo fenoménico y de la existencia en su despligue enlazado.” Juan Eduardo Cirlot, Diccionario de símbolos, Ed. Labor, Barcelona 1978.

 Imágenes de las obras gentileza de la artista. 

 

 

El Nuevo Uruguayo


Una publicidad televisiva local nos vende la imagen de un “nuevo uruguayo” que se ha librado de viejas pautas de comportamiento para consumir toda clase productos y hacerse eco de las más frívolas novedades. Es difícil afirmar hasta qué punto algunas de esas pautas tienen asidero en la realidad. Pero consuela pensar que hay otro tipo de nuevo uruguayo. Aquel que, por ejemplo, sin ignorar la sonada problemática de inseguridad de estos tiempos, se las ingenia con soluciones que poseen color y llevan una marca de “lo uruguayo”. 

¿Qué decir si no de este personaje que custodia una casa en las afueras de Solís de Mataojo (localidad del Departamento de Lavalleja)? Heredero del Uruguay pacífico, a la vez rural y burocrático, realiza su tarea de vigilante tomando mate. Es un sereno full-time, que a la noche enciende su gran ojo eléctrico –que le ocupa todo el rostro- para iluminar el frente del hogar. Como los tótem de las culturas amerindias del norte, como los vaivaisukko de Finlandia, la figura de madera aquí cumple además de algún rol secreto –tal vez propiciatorio de entidades superiores – una evidente, luminosa, función tutelar. La cómoda postura con la que “controla” su entorno es única, propia del más ingenioso arte popular.

Ramón Gallo (Concordia 1949 – Paysandú 1998)



Gozaba de cierto parecido fisonómico con Charles Bronson que supo explotar bien en sus galanteos. Le gustaba ir de traje y era, además, un buen imitador de Tita Merello. Hay quienes afirman que Ramón Gallo trabajó en un circo y que de allí aprendió sus “trucos” de “bichero”: amaestraba a los perros para tareas insólitas, pasaba por debajo de los caballos más mañosos y hasta cuentan que aparecía de vez en cuando por las calles del centro de Paysandú -la vista en alto, el tranco lerdo-, parado encima de su matungo. Lo cierto es que el hombre se ganaba la vida haciendo esculturas como “cisnes gigantes”, gansos, conejos, enanos de jardín, macetas de formas esféricas y cúbicas, llevando a cabo una intensa labor escultórica y decorativa, principalmente en la localidad de Quebracho y la ciudad de Paysandú.

Es de lamentar que la mayor parte de esta producción se haya perdido o se encuentre en estado de abandono. Los vestigios que perduran, como el kiosquito “El palo” (pequeña construcción en faux-bois), los bustos de Artigas dorados que donó a instituciones de la zona, y desperdigados restos de esculturas y decoraciones edilicias, dan cuenta de una buena dosis de humor y excentricidad. También evidencian una interioridad tenebrosa y quizás atormentada. “Solía llevar víboras en su bolsillo para asustar y sorprender a la gente. Les extraía el veneno. Decían que había estudiado magia, que tenía el ‘Libro Negro’, pero no, la gente le daba raiting”, comentó un familiar entrevistado. La serpiente es una presencia acuciante en su mayor escultura aún en pie (Junta Local de Quebracho): un pesado “tronco” porta-macetas al que se enrosca una “anaconda” de proporciones fantásticas. La forma tridente del árbol truncado abruptamente en sus principales ramas y el fuerte colorido de sus “habitantes” alados (pájaro carpintero, hornero, lechuza), le otorgan un aire inquietante, tenso. Elude con inteligencia la acostumbrada resolución simétrica axial de los árboles, que además suelen coronarse con una copa frondosa.

Las historias novelescas de Ramón, su posterior recaída en la bebida y el desenlace violento que conoció, no debieran eclipsar su aporte creativo: una obra que merece ser tenida en cuenta por su raigambre popular, por su colorido esquematismo y por la sincera búsqueda de un repertorio localista, que no excluye la extravagancia ni la picardía. Ramón Gallo buscaba ser diferente en un medio cultural que con frecuencia se embota en la rutina. De allí la tosquedad –el costado “brut” – de algunas de sus piezas, que compensa con otras menos sombrías –el costado “pop” –. En cada casa que habitó y/o construyó, dejó una marca: las firmó esculpiendo el relieve de un gallito (por su apellido); realizó bustos de personajes lugareños (el doctor Martiní) y queridos (su hija pequeña fallecida en un accidente); y en sus muchos encargos jardineros dio vida a una fauna llamativa y ensoñadora. Queda pendiente, pues, una recuento de sus trabajos y una merecida restauración de su imagen de artista.

Agradecemos el aporte de familiares entrevistados y las imágenes y datos proporcionados por Oldemar Chacón.


Recomendaciones


Sitios web: Alexandro García 

Integrante de la primera hora del proyecto “Otro Arte en Uruguay”,  Alexandro García (Montevideo, 1970) ha realizado una evolución artística notoria, tanto en el terreno creativo personal como en el reconocimiento social que está adquiriendo su trabajo. Queremos felicitarlo por su talentosa labor, que se afirma en Uruguay y en el extranjero, e invitar a conocer su renovado sitio web:

www.alexandrogarcia.com

Las fotos, cortesía del artista, corresponden a la exposición colectiva que realizara el pasado año en el Salón Carrusell del Museo Louvre. Anteriormente realizó una importante muestra individual en París.

http://www.christianberst.com/fr/34-exposition-alexandro-garcia


La experiencia del avistamiento de un OVNI (Objeto Volador No Identificado) significó un cambio profundo en la vida de Alexandro García y al poco tiempo comenzó a realizar dibujos de un intrincado y meticuloso grafismo. Sin formación plástica ni conocimientos de dibujo, realiza sus primeras creaciones empleando reglas, marcadores, bolígrafos y lápices sobre el primer soporte que se le ofrece (como el reverso de un almanaque), medios convencionales con los que construye vastas arquitecturas y visionarios paisajes de elaborado cromatismo. Caóticas y al mismo tiempo bien estructuradas, sus composiciones fueron concebidas con una gran carga emotiva y, en un primer momento, sin propósito descriptivo. Fue algún tiempo después que un grupo de personas relacionado a las experiencias místicas de los avistamientos, le sugirieron que estas obras reflejaban “los mensajes espirituales de la incipiente Era de Acuario” y le proporcionaron un repertorio simbólico- interpretativo para sus experiencias….(Otro Arte en Uruguay, Pablo Thiago Rocca, Montevideo, 2009)

 

Libros: Autobiografía de Jean Dubuffet (Le Havre 1901 – París 1985)

Todo es contradictorio y sorprendente en esta autobiografía del principal teórico del art brut. Para empezar el título, Biografía a paso de carga, ofrece la idea de una lectura pesada y trabajosa. Por el contrario, la pluma chispeante de Dubuffet va brincando de un suceso a otro, de una ciudad a otra,  para construir un relato ameno y fácil de seguir. Lo más contradictorio resulta precisamente el contenido de su narración. Dubuffet no se detiene en consideraciones teóricas (dedica sólo un par de párrafos al art brut y a la fabulosa colección que pergeñó), no brinda ninguna interioridad sustanciosa de su vida espiritual, sentimental o familiar. Resulta de un pensamiento práctico hasta la exasperación, y le otorga una importancia que cualquiera diría desmedida a las relaciones sociales, a los artistas que conoció, a sus vínculos como comerciante, a las casas y talleres que construyó… especialmente desmedida o sorprendente si consideramos los principios de su principal “invención conceptual”, con la que afirmaba comulgar: los artistas brut descreen y prescinden de ese mundo glamoroso y complicado del arte moderno. Nos da, eso sí, una idea cabal y muy veloz del desarrollo de su obra como artista. Los chispazos de su prosa salvan a la biografía y, aunque no encontremos gran precisión en fechas y datos de su vida personal, la síntesis de su pensamiento se vislumbra y justifica o torna recomendable su lectura.

 

Jean Dubuffet. Biografía a paso de carga. Traducción de Isabel Martín Lucas, Editorial Síntesis (colección El espítitu y la letra, directora Lourdes Cirlot, nº 25,), Madrid, 2004. 128 págs. Con una veintena de fotografías de Dubuffet y sus obras (en blanco y negro). En Montevideo se puede consultar un ejemplar en la Biblioteca de la Escuela Instituto Nacional de Bellas Artes.