Aporte documental de Lucas Malcuori



Agradecemos el  material documental proporcionado por el artista y fotógrafo uruguayo Lucas Malcuori referido a los artistas Rómulo Abella, Olga Abela y Dulcelina Bagnasco. Valiosas entrevistas y fotografías de estos creadores singulares son un material de consulta y un significativo aporte testimonial, que estudiaremos con detenimiento. La historia del arte autodidacta en Uruguay es compleja y se enriquece día a día con el conocimiento y la generosidad de diversos actores de la cultura.

Malcuori (Montevideo, 1978) es licenciado en Ciencias de la Comunicación, fotógrafo y docente interesado, con recordadas exposiciones sobre el fenómeno kitsch (Enanos de jardín en Uruguay, Instituto INJU, 2002 ), fruto de investigaciones que poseen puntos de contacto con este proyecto.


Imagen. Fotografía de Lucas Malcuori de obra de Rómulo Abella.

Esteristas en Montevideo



Proveniente de Levens y París, arriba a Montevideo la muestra de arte que se dio a conocer el pasado año en la galería parisina Alexandre Cadain.* Comprende un conjunto importante de piezas de los seguidores del movimiento creado por  José Parrilla (Montevideo, 1923 - Niza 1994) en Uruguay en los primeros años de la década del cuarenta.

“Los jueves 25 de abril y 2 mayo a las 19 horas en Punto de Encuentro y en el Museo Zorrilla de San Martín, respectivamente, se inaugurará la exposición Retrospectiva Esterismo 1944-2013.
El Esterismo, escuela de abstracción, ‘arte popular anónimo y colectivo’ según la denominación de su creador, es una corriente artística y filosófica fundada en Montevideo en 1944 por el poeta uruguayo José Parrilla, amigo a la sazón del pintor Javiel Raúl Cabrera, ‘Cabrerita’. La obra de ambos comparte desde aquellos tempranos años el motivo de la niña, hierática figura en las acuarelas de Cabrera, marca de inflexión en la poesía de Parrilla: ‘Niña: estado del ser en la abstracción’ (Parrilla).
La historia del Esterismo es también la de un viaje iniciático: José Parrilla vivirá en Montevideo, Valladolid, Barcelona, París y finalmente en Levens, y en ese periplo se convierte de poeta en acción a líder de una comunidad que busca lo absoluto en el hombre. Más que una corriente artística, el esterismo es, pues, una forma de pensar y de estar en el mundo: ‘Hay una línea que puede ponernos en comunicación con una niña. El descubrimiento de esta línea puede darnos la clave de un arte universal’ (J. Parrilla, 1944.)
La presente exposición es una retrospectiva no exhaustiva de las obras (pinturas, dibujos, esculturas, escritos, publicaciones) producidas por varias generaciones de esteristas, movimiento que se perpetuó después de la muerte de su creador y que mantiene plena vigencia en la actualidad. Es también el reconocimiento de la importancia literaria de Parrilla en Uruguay, precursor de una vanguardia rebelde a todo canon.
Abierto al público hasta el 7 de junio.” (Comunicado Dirección Nacional de Cultura, MEC)

* Véase nota de Brecha 11/5/2012

Documental de Miguel Ángel Tosi



A fines del años pasado Juan Pablo Pedemonte realizó para su serie de Los pájaros ocultos (Tremendo Films) un documental titulado Miguel Ángel Tosi. Pinturas de la mente.  Es un valiente acercamiento a la vida y la obra  de este extraordinario artista  a partir de sus propias palabras y de las de artistas y amigos.  El clima intimista, confesional que logra Pedemonte hace de este trabajo una herramienta apropiada para interiorizarse de la pintura de un artista tan magistral como poco conocido fuera del “coto cerrado” de las artes plásticas.

“Miguel Angel Tosi (Montevideo, 1946) es un pintor visceral, que trabaja con la vehemencia y autenticidad propia de quien trasunta el sufrimiento a una creación poética. Su obra es prácticamente desconocida, pues ha permanecido acumulada en armarios de su propia casa. Acercarse a ella es desconcertante. Es, ante todo, una obra de una sensibilidad exquisita. Críticos como Américo Spósito han encontrado en Tosi un artista fundamental. En los últimos años ha expuesto su obra, y ha sido reconocido por Marcelo Legrand, Gerardo Ruiz, Eduardo Cardozo, Ernesto Aroztegui y Pablo Thiago Rocca como uno de los más importantes artistas nacionales.” (Tremendo Films)

El documental “Miguel Ángel Tosi. Pinturas de la mente” se puede ver on line y descargar en el sitio web http://vimeo.com/48486129

Imagen: Detalle de pintura de M. Tosi. Cortesía de Marcelo Legrand.

Importantes colaboraciones



El proyecto Otro arte en Uruguay se nutre de la generosidad intelectual y del apoyo de numerosas personas del país y del exterior artistas, estudiosos, amigos que acercan documentos de interés y promueven el conocimiento de estas formas artísticas diferentes, tanto como de los creadores que las conciben. Queremos agradecer en primer lugar el valioso material traído de Francia por la colega Andrea Benvenuto (Programme Handicap et sciences sociales - Bureau d'accueil des étudiants - École des Hautes Études en Sciences Sociales)  consistente en dos estupendos libros escritos por Albin Michel : La fabuloserie, art hors-les-normes –art brut (Paris, may 2009) y Le Fabuleux Manège de Petit Pierre, 2007. Se trata de dos catálogos referidos a colecciones de primer nivel en el país cuna del art-brut y del coleccionismo entendido como forma museográfica. 


Sobre la obra de Petit Pierre (el segundo catálogo mencionado) recomendamos el film de Emmanuel Clot de 1980 http://www.youtube.com/watch?v=Hf3IlwJnNGY


Andrea Benvenuto se ha especializado en el estudio de la obra de los artistas sordos. En Francia es reconocida la obra de artistas sordos en el campo del art brut : Marcel Storr, James Castle, Pierre Avezard (Petit Pierre). Benvenuto se interesa también en recibir información sobre la creación de artistas sordos en Uruguay: “Pienso que la situación de aislamiento en términos de comunicación que viven muchas personas sordas que no tienen contacto con otros sordos o con una lengua (de señas u oral) que les permita estar bien socializados, puede ser un elemento que favorezca la inclinación a la expresión artística. El caso más conocido en Uruguay es el de Petrona Viera, que dista mucho de ser art brut.” (correspondencia 2/5/2012)


 Meses pasados recibimos la visita del estudioso brasileño Ricardo Vieira Orsi quien nos enviara, entre otros materiales de interés, el libro Vitalino, sem barro: o homend e Paulino Cabral de Mello (Fundação Assis Chateaubriand / Ministerio da Cultura, Brasília, 1995, 384 p.: il.) El libro repasa la vida y obra de Vitalino Pereira dos Santos más conocido como  Mestre Vitalino, (Caruaru Distrito de Ribeira dos Campos, 1909 —1963), “ceramista popular,  músico, actor y escritor”, que desarrollara una red de vínculos sociales y simbólicos con el arte pernambucano.

Recomendaciones: Arte de Etiopía


Es una muestra inusual. Se titula "Tierra de Ángeles" y se lleva a cabo en el Museo de Arte Precolombino e Indígena (MAPI) de Montevideo. Vale la pena "hacerse una escapada" hasta la Ciudad Vieja (calle 25 de Mayo entre Colón y Pérez Castellano) para acceder a una introducción al arte de "la segunda civilización más antigua de Áfica y la única que desarrolló un arte propio a partir de su conversión al cristianismo en el siglo III", según se puede leer en el catálogo de la muestra, que permanece hasta marzo del 2013.

Las piezas exhibidas pertenecen a la Colección Kiernan y por sus cualidades de excelencia, su notable manualidad y el carácter popular y anónimo que las invisten, ameritan una ferviente recomendación en este blog.


"...no es esta breve nota el lugar propicio para abundar en la historia de Etiopía, ni explicar cómo es que logró preservarse la lengua ritual ge´ez, anterior al latín, o como funciona el calendario local. Concentrémonos, pues, en las obras de arte que se exhiben. En primer lugar llama la atención la rica tradición metalúrgica en objetos rituales: cruces, cayados, cetros y amuletos personales e instumentos (sistras) musicales realizados en la técnica del modelado a la cera perdida. Los variados tipos de cruces, con parentescos o similitudes en piezas coptas y griego ortodoxas, enseñan una sorprendente riqueza en las filigranas y enlazamientos abstractos, cuyo sentido del ritmo y la tensión ascendente de las formas corre pareja con el refinamiento técnico de su concepción. De otra parte, la pintura etíope destaca por su carácter anónimo y su fuerte acento popular. Ya se trate de temas mundanos o de función monacal, es una pintura sobre tela (sin marco) que despliega su historia como un mural o como una historieta, pero sin el imperativo cronológico. La histórica batalla de Adwa (en la cual las tropas etíopes derrotaron al ejército invasor italiano), transformada en un género recurrente, muestra escenas épicas que transcurren en simultáneo: los personajes pueden repetirse, por ejemplo, según pierden de la lucha o huyen tras la derrota. Igual sucede con los motivos de los ciclos rurales. Siembra y cosecha comparecen libres de un orden perspectivo y temporal y nos recuerdan en su espontaneidad (viveza de rostros y disposición apretada de figuras) a las coloridas pinturas en amate al sur de México, cuando estas últimas tratan temas campesinos , todo lo cual alienta a pensar en una universalidad de las expresiones plásticas auténticas..."

"Siguiendo al León de Judá", Pablo Thiago Rocca, Semanario Brecha, 25/01/2013.

Cierre de lujo para Meditaciones triádicas


Culminando el Ciclo de Arte y Salud Mental llevado a cabo por Punto de Encuentro de la Dirección Nacional de Cultura (San José 1116, Montevideo), y como cierre del año, se presentará el músico Fernando Cabrera con un espectáculo de primerísimo nivel y entrada libre, el día jueves 20 de diciembre a las 20 hs. 

La muestra ha tenido una intensa acogida por parte del público, que en muchos casos nos hizo llegar sus comentarios. Por otra parte, el Semanario Brecha publicó en su edición del día viernes 14 de diciembre, una extensa nota firmada por Betania Núñez, que da cuenta de la muestra y de la situación de los artistas en la Colonia Etchepare.
Invitamos al público a disfrutar de los últimos días de exhibición de Meditaciones triádicas y del cierre con el espectáculo de Fernando Cabrera, que engalana la muestra. A continuación transcribimos algunos textos de sala referentes a los artistas y sus obras. 


La vida no le fue sencilla a Cristina Pintos (Montevideo, 1948). Una sucesión de circunstancias adversas –perdió al compañero y a su vivienda casi al mismo tiempo–, la empujaron a “situación de calle”, eufemismo con el que designamos el arrebato al derecho humano del hogar propio. Tras un tiempo de vivir sin techo en la principal avenida de Montevideo, ingresó a la Colonia Etchepare en el 2011. Cristina es muy reservada y elige para pintar siempre el mismo rincón en el Centro Educativo de la Colonia, que ella misma ordena, en soledad. No se siente en condiciones de pintar del natural y prefirió probar suerte con reproducciones de cuadros de Cézanne. Paisaje de paisajes, sus pinturas son una ventana distinta por la que vemos también la riqueza de una interioridad luminosa, resplandeciente de matices y contrastes. No es simple copia su trabajo. Es una recreación libre de fragmentos de naturaleza cezanniana, reordenados en manchas de entonado cromatismo: expresión de una visión interior que anhela la integración plena del espacio (aún no lograda en la separación de los planos pero sugerida por el color de fondo del papel, que los unifica). Las casas aparecen en el bosque como una promesa de calidez, las masas de tierra y vegetación vibran con una cromática “fresca” cuya intensidad –no su técnica– nos evoca a la escuela planista. En Cristina Pintos el color es un camino y a la vez una forma de habitar la pintura.

La infancia y adolescencia de Alberto Méndez (San José, 1958) transcurrió en el campo, pero la muerte de su padre precipitó el traslado de la familia a la ciudad. Alberto nunca logró adaptarse al ambiente citadino y comenzaron entonces las descompensaciones psíquicas que lo condujeron a la Colonia Etchepare, a fines de los años noventa.
Hace unos cinco años Alberto comenzó a recuperar su experiencia rural a través del arte. Los jinetes, las faenas del campo y en especial, los animales de granja – caballos, cabras, terneros, conejos, pavos, gallinas– comenzaron a cobrar vida con una línea muy delgada y “llovida”, guiada por una agudo sentido de la observación o recuerdo vívido: yeguas pariendo, aves de corral guiando a sus crías, gatos acicalándose, etc. La libertad e imaginación de estas obras, tan numerosas como originales en su formulación y auténticas en su sentimiento, le dieron bríos para continuar y no faltaron entusiastas y compradores –locales y extranjeros– que adquirieron estos trabajos y le propusieron exposiciones. Pero Alberto, una persona amable y tranquila, de “perfil bajo”, no se contentó con estos logros sino que prosiguió con audacia su vocación artística. En sus nuevas creaciones se anima al color –que consigue personalmente con raras mezclas– y los motivos han virado desde aquella descripción lineal del comportamiento gregario de los animales a la identificación de figuras animales en solitario. Sus personajes preservan la gracia de las exageradas “facciones” –largos bigotes para gatos, colas como palmas, ojos con expresivas pestañas para caballos y perros–  pero la vigorosa síntesis de sus pinturas desemboca en orden simbólico distinto, en donde cada animal parece ir ocupando, como un tótem, el centro de una mitología personal.



Tuvo una existencia longeva de la que sabemos poco, salvo que permaneció más de sesenta años en un psiquiátrico y que dejó una obra intensa, aunque lamentablemente (la que ha llegado hasta nosotros) muy escasa. Ergasto Monichón (San José, 1891-1987) era cantante de ópera en el Teatro Colón de Buenos Aires y es posible –no documentado– que llegara a cantar también en París. En 1927 ingresa al Hospital Vilardebó padeciendo alucinaciones y es trasladado a la Colonia Etchepare donde transcurrirá el resto de su vida. Sus familiares lo recuerdan como un hombre sereno y cariñoso. Sus dibujos dan cuenta además de una gran cultura y sensibilidad. Posee un trazo muy fino y envolvente, de pulso ligero y bien dotado para el claroscuro. Con hojas blancas y simples lápices de colores logra desarrollar atmósferas barrocas en donde se entremezcla el drama, la sensualidad y el misticismo. Sus temas predilectos son las escenas bíblicas y los sucesos históricos que recrea con los gestos histriónicos de las figuras y el medido erotismo de las poses. Sus personajes de grandes ojos y cabellos ensortijados viven el suplicio o la gloria supremos: han sido tocados por un destino mayor que los ilumina. Los dibujos de Monichón parecen captar siempre ese momento preciso y precioso de la apoteosis y la entrega. 

Artistas de la Colonia Etchepare en el Museo de San José



En el marco de los festejos del centenario de la Colonia Dr. Bernardo Etchepare se lleva a cabo una exposición de pinturas en el Museo de San José con obras de artistas pacientes del hospital. Se trata de una producción artística perteneciente a una época fermental -años sesenta y setena- en lo que refiere no solamente a la creatividad sino a la calidad de la misma. Se exhiben obras de Ergasto Monichón, Raúl Javiel Cabrera, Oscar Mussetti, entre otros, que tuvieron la orientación de la tallerista Hilda Ferrerira. Uno de los exponentes, Oscar Caballero, continúa aún hoy en la institución pintando con la misma entrega y disfrute de entonces. En su homenaje la muestra se titula "Mis ocurrencias".

Transcribimos fragmentos del texto de la muestra, autoría de la tallerista Isabel Cavadini:

Palabras de Oscar Luis Caballero: “Comencé a dibujar a los cinco años en la escuela. Recuerdo un ranchito que pinté de marrón. Cuando ingresé a la Colonia pintaba solo. Mis primeros pinceles los hice con palitos de chilca y cerda de caballo, de la caballeriza de la Colonia. Luego los ataba con hilo de coser. Pasado el tiempo, pinté dos murales. Un médico preguntó si eran desnudos. Le expliqué que tenían puesta una malla. La maestra igual los tapó con un mueble. Mi primer cuadro fue como escenografía de una obra de teatro –dirigida por la doctora Villanueva - que se estrenó en la Colonia Santín Carlos Rossi. Se llamaba La locura de don Juan del escritor argentino Carlos Arniches. Hice muchos dibujos de la locura y los guardé en una caja que decía no tocar. Era una lucha entre yo y la tabla, los pinceles, todo. Las tres cabezas decían cosas diferentes; una dormitando, como pensando. Otra asombrado, mirando las estrellas. La primera es como un payaso que mira de frente y se ríe de la vida. Tengo la risa como lo principal de todo, me sentía
con el organismo sano, pulmones fuertes, siempre me sentí feliz. La felicidad reside en la risa, hay que reírse. Mi abuela me oía reír y me decía que también con palabras la gente se cura. Pinto con mucha alegría y con mucha crítica, estoy pintando y me estoy criticando. Soy detallista (...)

Hace unos años Caballero accedió integrarse al pabellón 17 de Rehabilitación siempre que no fuera obligado a ser externado. Mantiene una rigurosa pulcritud, modales y asiduidad al taller de plástica. En la exposición de fin del año 2010, negoció la venta de una obra de su autoría a muy buen precio. Lo recaudado lo donó al taller para adquirir materiales de dibujo. “yo no necesito dinero, tengo todo lo que quiero. Soy feliz”, manifestó con su risa de siempre. Ama la pintura del Renacimiento sobre todo a Leonardo da Vinci. Es detallista en sus realizaciones. Ha llegado a demorar meses en terminar una pintura, que siempre son al óleo. Realiza retratos imaginados.  Figuras solitarias a veces casi inexpresivas. Mayoritariamente reproduce sus propias facciones solo que varían, si son femeninas o masculinas en detalles como ser el cabello, vestido o algún otro distintivo.  Es muy austero en sus expresiones. Si se le sugiere agregarle algo a sus retratos se niega a ello. “Para qué? Están bien así. No necesitan nada más”.  Es muy buen retratista, últimamente terminó un retrato de Carlos Gardel que reprodujo para regalar al director del hospital. No lo quiso pintar, realizando un buen trabajo de sombreado a lápiz. No le agrada pintar paisajes u otro tema y mucho menos incursionar en otras estéticas como el abstracto. Aunque sí, es ávido de información sobre estilos y vida de famosos artistas plásticos. Sus preguntas y conocimientos sorprenden.  Caballero cuenta actualmente con 74 años (Minas 1936) y en el taller sigue trabajando incansablemente hasta su hora del teleteatro de la tarde en que se retira a su pabellón." 

Imagen: Isabel Cavadini y Oscar Caballero en el LATU, octubre de 2012.