Tallas de Alfredo "Lucho" Maurente y conferencia

 

La Intendencia de Rocha adquirió recientemente doce tallas en madera de Alfredo "Lucho" Maurente  (San Carlos 1910 - La Paloma 1975). El pasado día 10 de enero se presentaron en el Centro Cultural de La Paloma. 



(Foto cortesía Intendencia de Rocha)


El acto, organizado en el Centro Cultural de La Paloma por su directora Irene Soba, contó con la presencia del Intendente de Rocha Alejo Umpiérrez y el Director de Cultura Fabricio Núñez. Por otra parte, la artista plástica y docente de la UdelaR (CURE) Magali Pezzolano brindó una charla sobre la historia de La Paloma dando un contexto a la llegada de Maurente a la zona, a la vez que adelantó la noticia de la próxima restauración de las esculturas emblemáticas de Maurente situadas al aire libre (El Cristo de los Pescadores, las sirenas, la Virgen de La Paloma, el Timonel, etc). 



(Foto cortesía Intendencia de Rocha)

En ese marco, Pablo Thiago Rocca fue invitado a dar la charla "El arte naíf de Alfredo 'Lucho' Maurente: cultura, identidad y territorio." Es la primera actividad en la que se celebran los 15 primeros años del proyecto Arte Otro en Uruguay. 

Magali Pezzolano (Foto cortesía Intendencia de Rocha)

Pablo Thiago Rocca (Foto cortesía Intendencia de Rocha)


"Resulta hoy difícil imaginar el balneario La Paloma sin la figura de Alfredo “Lucho” Maurente (San Carlos, 1910 – La Paloma, 1975). Fue obrero de la construcción y vendedor ambulante hasta que conoció la costa rochense y se hizo pescador. Autodidacta, comenzó tallando figuras en piedra para pasar a los duros tocones de madera que traía la sudestada. Incursionó en la pintura con bailongos, paisajes, retratos y fantasías religiosas. Decoró su rancho con incrustaciones de caracoles marinos y esculturas de sirenas y fauna marina en arena y Pórtland, materiales con los que concibió el Cristo de los pescadores. Su vida sirvió de inspiración a novelistas –Silvina Bullrich, Haroldo Conti, Juan Carlos Legido¬ todos ellos habitué de su rancho convertido en restorán: “El copetín con mariscos”. Su producción pictórica destaca por el alegre colorido y la fina observación del detalle. En las lustrosas tallas de madera dispone los volúmenes con un contundente vigor expresivo. En vida tuvo el dudoso galardón de considerársele el principal artista ingenuo del país. Su muerte, acaecida en el Año de la Orientalidad –al conocer la noticia de la destrucción del viejo muelle donde vivía–, sellaría toda una época del país: el fin de la edad de la inocencia." Pablo Thiago Rocca, Otro Arte en Uruguay, Linardi y Risso, Montevideo, 2009.


Compartimos algunas imágenes de la actividad y  testimonios históricos del propio artista entrevistado o de personas que lo conocieron, respecto a las tallas de madera y su peculiar proceso creativo.


«Desde chiquito me gustaba pintar. Iba en el tranvía y miraba las orejas de la gente. ¡Me daban un trabajo pintar orejas! Y como era lo que más me daba un trabajo, era lo que más miraba, sobre todo esa parte de adentro, esas arrugas que tiene que es lo que le da el volumen, lo que hace que parezca algo vivo. Pues eso era lo que me daba más trabajo. Y después de las orejas trabajé en piedra, en granito. Hacía caras. Pero de antes ya me gustaba pintar. Una vez en la escuela la maestra nos mostró un libro con el dibujo de un zapato para que lo copiáramos. Todos lo copiaron igualito, pero yo no. ¿Sabe lo que le puse que el dibujo no tenía? Estas tiritas de acá arriba: los cordones.» Entrevista de Ramón Mérica, “Lucho, El ingenuo y la mar”, El País, 7/05/1972.




«Llega un viejito y me dice: "Señor, qué linda piedra". Le pregunto: "¿Conoce de piedras?". "Sí, soy ingeniero, recibido en Francia, y vivo en Córdoba". Lo invité a pasar. Tenía piedras con las que había hecho monos, gorilas, cabezas... "No hago esto para venderlo, sino para entretenerme" le advertí, "y si algún día me hago una casa, quiero entre los cortes de piedra, entre trecho y trecho, poner estas cabezas. Quedarán lindas, ¿no? Hacer una hilada y poner las cabezas de los bichos, gorilas extravagantes ¿sabe?" Me contestó: "Se las compro todas". "Bueno, déjeme hacer números, y venga mañana." Le pedí dos mil y se lo llevó todo. De eso hace treinta y dos años.


– ¿Empezó con madera o con piedra? 


– Piedra, y quedaba ciego, porque no sabía templar las limas. Trabajaba en granito negro, y volaban los pedazos. Siempre tenía problemas con la nariz de las cabezas. Por eso, ahora dejo la nariz para el final. Si golpea fuerte al hacer la oreja, se le puede caer la nariz. Tuve que aprender así, porque no tuve escuela. Mis esculturas en madera las hago sobre pedazos de barcos hundidos, que salen de la mar. Por fuera parecen malos, pero por dentro están sanos. Curados por la sal, parecen hueso. Una vez hice un indio. Lo corté y por dentro era verde. "Qué lindo", pensé. Pero se puso negro, como quemado. Ahora compro quebracho también. Dijeron que traerían algarrobo, pero no le tengo fe a la madera de acá. Es medio blandonga, la cortan a destiempo.


– ¿Y el tema? ¿Cómo surgieron las sirenas, por ejemplo?


– Una vez tuve que hacer un alero saliente, y para sostenerlo pensé: "Es mejor un tema de la mar". Se me ocurrieron unas sirenas extravagantes. Tuve problemas. No había nadie qeu no viniera a criticarme los pechos. Las monjas fueron las peores. Tuve que imporvisar unos trapitos para tapar...»


Alfredo Maurente: "La verdad de Lucho", Reportaje de Hugo Gilmet y Gabriel Peluffo, Marcha, viernes 19 de mayo de 1972. Montevideo, Año XXXIII, n° 1593.




«No crea que yo no soy organizado. Yo me levanto en invierno a las siete de la mañana, me preparo el mate y a las ocho me pongo a pintar, en mi casa de San Carlos, porque en La Paloma paso desde noviembre a marzo, más o menos, después me voy de nuevo pa’ San Carlos, pa’ mi casa, y allí pinto. Cuando me aburro de pintar, me pongo a tallar. Yo empiezo a ir a La Paloma más o menos en noviembre, cuando aparece el bonito, lo pesco, lo ahumo en un horno con laurel, lo corto en pedacitos y lo guardo. Cuando viene la temporada aquello es una locura.»

Alfredo Maurente. Entrevista de Ramón Mérica, “Lucho, El ingenuo y la mar”, El País de los Domingos, 7/5/1972.




«Entre las mesas, como museo de un gusto ecléctico y ligeramente pesadillesco, tropezamos con una serie de tallas en madera. Un enano en ademán de lanzar la bocha. Un boxeador petiso con los guantes calzados. Una cabeza de Artigas anciano. Otra de Cristo con la corona de espinas. Un busto algo parecido a la Dama de Elche, con dos soberbios rodetes. Y otras cosas por el estilo.»  

Juan Carlos Legido de la novela Crónica de cuatro estaciones, Colección Carabela, Editorial Alfa, Montevideo, 1967.




«En largas horas de invierno –que eran las que dedicaba para su creación artística– con el Gordo Durán fuimos testigos silenciosos de su técnica para pulir los duros maderos obtenidos en la "crecemares" de los pamperos, como solía decir, o del corazón de desechados y viejos durmientes del ferrocarril. Eran maderas de ricas vetas rojas y oscuras, que él hacía "nacer" con una mezcla de ceniza y aceite que frotaba con un pequeño trapo y una gran dosis de paciencia.

Así cobraba vida el veteado y luego el viejo madero iba tomando formas con el trabajo de sus manos, formas como la de aquella India amamantando su niño, o el busto del Cacique, concentrado y ceñudo. O el Linyera, quizás una de sus tallas más perfecta, más trabajada, y que Lucho regaló a doña Pepa, señora del entonces Jefe de la Estación del Ferrocarril. Lograba en la madera un brillo opaco, si así puede decirse, a la par de una textura que trasuntaba la calidez vital que el tallador imprimía en sus obras. Su conversación y su trabajo acortaban las noches y atenuaban el frío. Tal vez en aquellos momentos dimos más importancia "al momento" que "a la obra" que venía surgiendo y que se prolongaría en el tiempo. Y en las noches cálidas del verano, tampoco supimos dar el valor real a su trabajo, pues pensábamos que eran cosas para la temporada y los turistas. Con los años, desaparecido Lucho y su obra, comprendimos el valor de todo aquello.»

José Francisco França Caravia, La Paloma. Una historia desde 1803. Edición de autor, Montevideo, 1986.




Se va el 2022: Tiempo de balances


El año 2022 empezó a lo grande con la exposición DIS / TENSIONES Arte otro vs otros artistas en Casa Colonial de Maldonado. Esta exposición reunió la producción de artistas autodidactas y de artistas uruguayos consagrados que se interpelaron mutuamente. Una confrontación que fue un juego y una pulseada de tensiones creativas entre dos colecciones: la "colección involuntaria"  de Arte Otro en Uruguay y obras pertenecientes de la prestigiosa Galería Sur de Punta del Este.*  


Casi enseguida, en febrero, celebramos el centenario del artista Cyp Cristiali (Lascano, 19 de febrero de 1922 – Montevideo, 4 de agosto de 1988) reproduciendo en este blog, de forma íntegra, el texto que escribimos para el catálogo de la exposición en Galería Misiones del año 2021.

En la ciudad de Mercedes (Soriano, Uruguay) realizamos un registro fotográfico -una puesta al día para ser más precisos- , de las construcciones arquitectónicas de Francisco Matosas (Badalona, España, 1886 - Mercedes, Uruguay, 1947). 

Luego, viajamos a Suecia y recogimos distintas expresiones de arte autodidacta que pronto analizaremos a través de esta vía (blog) 

Despedimos con un sentido recuerdo a Lucas de Azevedo (Montevideo, 30/06/1976 - 31/08/2022) que se fue pero nos dejó unas miniaturas hermosas y su música que nos acompañará por siempre. Lo evocamos con entrevistas y fotografías de Pablo Bielli. 





Ya sobre el mes de octubre saludamos el éxito del artista uruguayo Alexandro García (Montevideo, 1970), quien realizó una nueva exposición individual en la importante galería parisina Christian Berst, además de una serie de talleres y actividades (música, meditación) y por si fuera poco, publicó un libro en Montevideo: Arquitectura sagrada cósmica. Alexandro es uno de los artistas de la primera hora del proyecto Arte Otro en Uruguay y nos congratula que le esté yendo tan bien en una plaza tan exigente como la francesa, cuna del art brut.

Luego, presentamos en la 44° Feria Internacional del Libro de Montevideo, en la sala dorada de la Intendencia de Montevideo, el libro catálogo Javiel Raúl Cabrera. Entre el olvido y la leyenda, edición bilingüe (español-inglés) de la Galería Prato y del MEC que recoge la investigación sobre la vida y la obra de "Cabrerita" iniciada con este proyecto hace más de 13 años.




Finalmente, el año cierra con la exposición Las vidas de Rosa Cazhur en la Fundación Mario Benedetti de Montevideo. Esta muestra que se extiende hasta el 10 de marzo del 2023, reúne documentos, poemas, grabados de Rosa Cazhur (Durazno, 1947 - San José, 2020) y acuarelas que nunca se habían mostrado y que la propia artista donó al proyecto con el cometido expreso de que se difundieran.




En el año que empieza, 2023, se cumplen 15 años del proyecto Arte Otro en Uruguay y estamos programando distintas actividades (publicaciones, charlas, exposiciones) para celebrarlo.

 Queremos agradecer a todos quienes nos han acompañado en esta aventura que ya lleva tres lustros de esfuerzos ininterrumpidos. El haber podido dar una mayor visibilidad a la producción de artistas cuya obra discurre al margen de la corriente principal del arte moderno y contemporáneo, y muy a menudo por fuera de los circuitos oficiales de difusión cultural, es un logro que hemos ido conquistando entre todos. Sus obras y sus historias se lo merecen. Continuaremos por esa senda.




*Esto permitió que exhibir obras de los artistas: Víctor Andrade / Álvaro Ardao / Federico Arnaud / Verónica Artagaveytia / Daniel Barboza / Andrés Barca / Luis Borteiro / Óscar Caballero / Rafael Cabella / Javiel Raúl Cabrera / Eduardo Cardozo / José Castro / Rosa Cazhur / Cyp Cristiali / Juan de Andrés / Wifredo Díaz Valdéz / Alicia Ferrari / Luis Fonseca / Franc / Carmen García Pernas / Miguel Herrera / Tola Invernizzi / Virginie Isbell / Ignacio Iturria / Marcelo Legrand / Lía Mainero / Alfredo "Lucho" Maurente / Alberto Méndez / Manuel Méndez / Ergasto Monichón / William Moreira / Virginia Patrone / Ricardo Pickenhayn / Roberto Píriz / Sebastian Sáez / Fábio Servetti / Ángel Silva / Miguel Tosi / Nicole Vanderhoeght / Ernesto Vila /Alejandro Yanez / Yudi Yudoyoko.


Exposición de Rosa Cazhur en Fundación Benedetti

 

En el marco de la presentación de la novela Nubes con cuervos de Horacio Verzi (Editorial Yaugurú, 2022) el lunes 5 de diciembre de 2022, a las 18.30 hs, se llevará a cabo la inauguración de la muestra Las vidas de Rosa Cazhur en la Fundación Mario Benedetti. La exposición se podrá visitar de lunes a viernes de 10:00 a 13:00 y de 14:00 a 19:30 hasta el mes de marzo de 2023, en la sede de la fundación, calle Joaquín de Salterain 1293 esquina Guaná, Montevideo.



Las vidas de Rosa Cazhur

A través de Violeta, protagonista de Nubes con cuervos, la última novela de Horacio Verzi (Montevideo, 1946) vislumbramos la silueta difusa de Rosa Cazhur (Durazno, 1947 - San José, 2020). Verzi sondea con gran libertad formal en los penumbrosos corredores de la mente de sus personajes. El amor, la locura, los mitos, la reflexión filosófica campean en estas páginas para trascender las coordenadas ficticias.

Aquí y allá asoman referencias a un poema de Rosa, a sus mariposas pintadas, al ambiente del psiquiátrico, a ciertas voces que nos remiten a un espacio y a un tiempo histórico dado.

Rosa Cazhur fue una artista plástica, poeta y profesora de filosofía que pasó sus últimos años en la Colonia Etchepare. Dejó una producción artística digna de ser abordada de forma integral. En esta exposición se ofrecen acuarelas, poemas y testimonios que podrían leerse como un correlato de la novela de Verzi. Uno que nos acerca la sensibilidad exacerbada de Rosa, atravesada por experiencias límite de dolor, de amor y de búsqueda de comunicación con el otro.

Pablo Thiago Rocca (Texto de sala)



"Sé que vendrás con un sol en cada mano”

Las acuarelas que se exhiben en esta muestra fueron escogidas por su autora Rosa Cazhur) y donadas el año 2016 al proyecto Arte Otro en Uruguay: “Pablo querido, te mando unos dibujos por Isabel, para exponer o lo que tú veas. Te quiere mucho, Rosa.” Escogimos los títulos tomando algunos versos de su producción poética, con la que creemos su obra gráfica está fuertemente imbricada. Están acuarelas y tintas han sido pintadas sobre papel por la época en que se expuso parte de la serie en la exposición Arte Otro en Uruguay (Plataforma MEC, 2008). Conocimos las acuarelas de Rosa unos meses antes, en la exposición “Límites” (Cabildo de Montevideo, setiembre 2008) curada por Susette Kok, que exhibía fotografías de pacientes internados en la Colonia Etchepare y Santín Rossi y pinturas y textos de los artistas allí internados. Rosa entonces estaba en un régimen de externado (más tarde volvería a la Colonia Etchepare en el departamento de San José, donde fallecería a fines del año 2020).

Esta serie de acuarelas constituye una especie de segundo despertar artístico de Rosa, que contaba con una educación en arte ya desde pequeña en Durazno, su ciudad natal. A los trece años comenzó a estudiar con el grabador Claudio Silveira Silva, y en los años sesenta, se traslada al sur del país para formar parte activa del grupo Toledo Chico, de intensa labor cultural en el grabado y la difusión literaria (Revista El Mate, primer edición artesanal de “Hombre y oficios” de Juan Capogorry con viñetas de Rosa, entre otros proyectos de interés que también se exhiben en esta muestra).

 


En la década del setenta estudió psicología (la dictadura truncó su formación universitaria) y ejerció la docencia en secundaria como profesora de filosofía en el Liceo de La Paz y en el n° 22 de La Teja, antes de las crisis emocionales que la condujeron a la Colonia Etchepare. En el Centro Educativo de esta institución publicó su poemario “Sentires” y luego de la muestra de algunas de sus acuarelas en Límites y Arte Otro en Uruguay (2008), expuso en la muestra colectiva Memorias del Inconsciente en la Galería Sur de Punta del Este (2009) y realizó una importante muestra individual en la sala Carlos Federico Sáez del Ministerio de Transporte y Obras Públicas, bajo la curaduría de María Yuguero (2011).

Para el libro Arte Otro en Uruguay resumimos esta su etapa de acuarelista: “…en el Centro Educativo de la Colonia Etchepare aprendió nuevas técnicas y procedimientos. Hubo una época difícil en que no encontraba una salida a su crisis creativa. La tallerista del lugar, Isabel Cavadini, le sugirió que probara dibujar con los ojos cerrados, como un modo de exorcizar el temor a la hoja en blanco y recobrar así el proceso intuitivo. «Hoy nació Rosa Cazhur», le confió la artista a su orientadora con los primeros resultados. Casi sin espacio disponible, Rosa pinta recostada en su cama con los materiales apoyados en una tabla. Los dibujos de delgada línea salen de una vez, rápidamente, y por el modo en que se escurren por el papel los acrílicos y las tintas, es dable imaginar que también es veloz el esparcido de los pigmentos. Sus series de autorretratos, embarazadas, partos, parejas hombre y mujer, madre e hija, entre otras, recrean un universo personal de gran sensibilidad, con extremos de dramatismo y dulzura. Su obra nace de una vertiente interior y alcanza la forma de un reclamo emocional directo y sin cortapisas.”

En el último lustro de vida Rosa sufrió serios quebrantos de salud. Eso no impidió que siguiera creando, en especial en cerámica, medio en el cual ella se expresaba con solvencia por haber aprendido tiempo atrás con Margarita Courtoisie y que continuó desarrollando con el ceramista y profesor de la Colonia Etchepare, Álvaro Borrazás.

En el año 2016, poco antes que la tallerista Isabel Cavadini dejara su trabajo en la Colonia Etchepare para radicarse en el extranjero, dio cuenta de la voluntad de Rosa de donar doce acuarelas al proyecto Arte Otro en Uruguay. Desde entonces,  varias de estas acuareleas fueron expuestas en distintos museos y centros culturales: en el Museo de Artes Plásticas de Tacuarembó (Arte Otro en Uruguay, 2017), en una muestra en Casamario (Montevideo, 2017), en la exposición colectiva Mujeres extraordinarias de la colección involuntaria en Tribu, Montevideo, (diciembre 2021) y en la exposición Dis/tensiones. Arte otro y otros artistas en Casa Colonial (ex Museo de Arte Americano, Maldonado, enero 2022).

En esta exposición titulada Las vidas de Rosa Cazhur, en el Fundación Mario Benedetti, se exhiben por primera vez la totalidad de las obras donadas por Rosa al proyecto, junto con una serie de documentos y obras de los años 60, así como los poemas que fueron escogidos para titular a las acuarelas.



Por último, queremos recordar la entrevista que en octubre de 2017 Rosa concedió una entrevista televisiva en “Por amor al arte”. En este programa, que conducían Jaime Clara y Malena Rodríguez Guglielmole (NSTV), fue intercalada la entrevista a la artista con las imágenes de estas acuarelas. Entonces, con su mirada de ojos grandes y expresivos, muy demacrada, Rosa respondió  a las preguntas que se le hacieron sin titubear. Habló sobre el arte y sobre la vida. No se guardó nada. Cuando le pidieron que dijera uno de sus poemas, sin sombra de duda recitó de memoria uno de los más enigmáticos: “Los  elefantes azules / Llegaron por una / Primavera de metal / Llegaron y tomaron / Cuenta de la ciudad / De los árboles de las / Plantas y nadie sabe / Cuándo se irán. / Están haciendo / Caracolas de incisos / Con sus trompas y las / Ramas de mar / Están muy preocupados / Con Paul Éluard / Y un cuadro de Rousseau / Después informo más.”

 

 














 

Presentación de Javiel Raúl Cabrera. Entre el olvido y la leyenda

 

El día jueves 3 de noviembre se presenta en la 44° Feria Internacional del Libro de Montevideo Javiel Raúl Cabrera. Entre el olvido y la leyenda, en la sala dorada de la Intendencia de Montevideo. Tendrá la modalidad de conversatorio entre el director del Museo Nacional de Artes Visuales, Enrique Aguerre y el autor de la investigación, Pablo Thiago Rocca. La publicación estuvo a cargo de la Galería Oscar Prato con el apoyo del MNAV. La presentación del libro es una iniciativa de la librería Puro Verso.




Como adelanto, ofrecemos un fragmento de uno de los capítulos.


Javiel por Javiel ¿Qué es la pintura?

 

Pese a la abundancia de testimonios orales –que suelen alimentar la leyenda, con sus habituales exageraciones e inexactitudes–, son escasas las entrevistas a Javiel Raúl Cabrera que fueron fijadas en papel. Una de ellas se publicó en 1965 estando internado en la Colonia Etchepare –por María Esther Gilio–, dos llevadas a cabo en seguida del alta de esta institución psiquiátrica en 1981 –Mercedes Saygués­­ y Ramón Mérica – y otras dos próximas a su fallecimiento en Santa Lucía, en casa de la familia Luchinetti –Darío Klein, y Margarita Mora junto con Raúl Zaffaroni–, publicadas en forma póstuma en 1993. De este conjunto se han seleccionado algunos fragmentos referidos a la creación artística.

Sorprende –tomando en cuenta el paso al paso del tiempo y los altibajos de su periplo vital­–, la persistencia de algunas ideas rectoras de su pintura, como la importancia de la geometría y el tono, el empleo de la poesía escrita como herramienta inductora de la creación y los recuerdos como meta principal de su hacer.

Se ha añadido a esta breve compilación, algunas notas de un borrador manuscrito para una charla en la inauguración de una muestra en la AIPE, en 1947, valioso testimonio inédito de sus ideas juveniles.

 

***

 

-¿Qué pintás Cabrerita?

-Pinto la alegría.

- ¿La alegría? ¿Así, con tanto violeta?

- Una calavera gris sobre una cortina violeta es la alegría.

 

Diálogo entre María Esther Gilio y Cabrerita hacia 1937. [1]

 

***

Mis pinturas son ante todo geométricas, es decir, tienen su fundamento en una realización, pero tal realización se basa en el fruto de un análisis hecho con el pensamiento y la conciencia. […]

Me parecía que el hombre no había explorado bien sus sueños, no conocía amores extraordinarios, y el paisaje visto al revés de una columna les era completamente desconocido, mapa que el hombre nunca verá, la peregrinación contraria a sus lujurias, cierta naturaleza de murciélago dado vuelta, ojo de pez de raras salvaciones a la izquierda de los barcos.

Yo exploraba mi interior como quien analiza un buzo, conocía la primera rama de un impulso y de esa situación es que no pudiendo encontrarme en hombre me encontraba en mujer o en niño […]

Se hace un cuadro con el sentido de una matemática de realización, donde cabe una sola emotividad anímica con su fundamento en la razón. La pintura que hago hoy es clásica, o voy a ello. Estos cuadros grandes como ven ustedes son ya casi realizados con ese espíritu […]

 Javiel Raúl Cabrera, borrador manuscrito de 1947.[2]

 

***

 

-¿Qué figuras de la pintura uruguaya le atraen?

-Barradas, Figari, Sáez, De Simone. Con éste éramos muy amigos, solíamos tomar mate juntos. Recuerdo que un día me enojé con él y le tiré una piedra por la ventana. Éramos muy amigos, ya lo creo. […]

-¿Qué medio pictórico prefiere?

-Mi siento más cómodo con el óleo, pero suelo utilizar la acuarela porque sus resultados no se pueden cambiar. El tono se logra rápido y de una sola vez.

-¿Cuál es la pintura que Ud. prefiere, Cabrerita?

-La pintura moderna. La pintura tipo Blanes (académica) no me gusta, es muy fría.

-¿Está pintando Ud. ahora?

-Estoy haciendo un tipo de realismo como Barradas. Siempre me atrajo la realidad. Pero del recuerdo. Yo pinto de recuerdos, tanta cosa heterogénea que va pasando, y al final es lo único que nos queda, los recuerdos. […]

Javiel entrevistado por Mercedes Sayaqués [3].  

 

***

 

-¿Quién era su maestro de dibujo?

-Gilberto Bellini, pero estudié con Prevosti también […]

-Siempre o casi siempre hay alguien que es el primero en llamar la atención sobre un artista, sobre un pintor, el que da el primer campanazo, ¿quién es el primero que sabe ver antes que los demás la calidad de su pintura?

-Es mi amigo el poeta José Parrilla, el que tiene los cuadros en Francia… Porque hicimos arte juntos los dos, y la poesía también… Yo hago poesía también, no tengo ninguna escrita, son todas hechas en el momento, pero después no las recuerdo y también escribo novelas, novelas policiales y todo […]

-¿Ya [en la niñez] leía poesía?

-No se trata de eso. Lo que pasa es que para hacer arte hay que conocer la vida, hay que tener un ambiente. Hay que tener una inteligencia de todo lo que hay ¿no?... y después sí se puede hacer arte, como era Picasso ¿no? […]

-¿Reconoce alguna influencia en su pintura?

¿Pintores de los que yo tengo influencia? Ninguna, ninguna… Es natural todo lo mío… todo es de aquí, y está acá. Eso sí: admiro a Matisse, a Picasso, Greco […]

-¿Cuál es el fundamento estético de su pintura? ¿Qué es lo que le mueve?

- El arte mío es un arte que tiende a tener una gran inteligencia primero ¿sabe? Conocer todas las cosas primero ¿no? Antes de hacer el arte, antes de pintar… Porque si no, salen cosas mundanas, cosas de todos los días, comunes, pintura de todo el mundo ¿no? Y ese es un ambiente que ellos desconocen. Pero son todas cosas de aquí, pero descritas de un modo muy especial, muy personal […]

-Si Usted es creyente ¿En qué presiente o ve la presencia de Dios?

- En que la vida es infinita, nadie entiende qué es... Estuvo siempre, pero nadie entiende qué es... Uno mira el cielo y no sabe dónde termina. Si tuviera una terminación en algún lugar no sirve ¿verdad? Y bueno: eso es creer en Dios.

Javiel Raúl Cabrera entrevistado por Ramón Mérica.[4]

 

***

 

-¿Lo conoció a Torres García?

- Lo conocí, sí. Él me admiraba. Yo le pregunté qué clase de pintor era. “Yo quiero saber qué clase de pintor es”, le pregunté. “Yo le voy a explicar” me dijo. Y nada más (…) Bellini fue mi maestro. Gilberto Bellini. También estuvo en París.

- ¿Y qué otros pintores uruguayos le atraen?

- Figari, De Simone, Barradas… y Pittorino, un gran amigo. Era marinero, viajaba en un barco con un capitán. Tiene retratos muy lindos.

-Y de los extranjeros, ¿quién le gusta?

-Van Gogh es un pintor original.

-¿Cuántos cuadros lleva pintados?

-¡Uf! Pasé los mil.

- ¿Y qué pintá?

- Pinto niñas, paisajes, naturaleza muerta, retratos, cosas abstractas… Pero sobre todo realidades de recuerdos. Eso es lo que más queda […]

-Bueno, como le preguntó usted a Torres García: ¿Qué clase de pintor es usted, qué es para usted la pintura?

-Tono y geometría, como dice Torres García. Y líneas, dibujos, proporciones. El dibujo es lo principal en lo que pinto yo. Después está el tono y la geometría, los colores, la música de los colores. Arte ¿no?

 

Javiel entrevistado por Darío Klein en Santa Lucía agosto de 1992. [5]

 

***

 

-¿Y qué es lo que pintás?,¿Qué es, quién es esa figura, esa niña que representás? Cabrerita mueve la cabeza y los hombros como para demostrar desentendimiento.

- Es poesía dice; es poesía, repite riendo…

-¡Pero quien es la persona, la figura representada?

- Recuerdos, dice, recuerdos y ríe… repite el ademán, vuelve a llevar su mano al pelo que alisa inútilmente.

 

Javiel Raúl Cabrera entrevistado por Margarita Mora y Raúl Zaffaroni, en la última entrevista antes de su fallecimiento en 1992.[6]












[1] Citado en María Esther Gilio, “Cabrerita”, Marcha, mayo 7 de 1965.

 

[2] Borrador para conferencia en la exposición de sus pinturas en AIAPE (Asociación de Intelectuales, Artistas, Periodistas y Escritores), Montevideo, 25 de abril de 1947.

[3] “No es una leyenda, es un hombre”, Opinar, 12 de febrero 1981.

 

[4] “El beneplácito de los heliotropos”, El Día, 23 de agosto de 1981.

 

[5] “Con Raúl Javiel Cabrera. Pinto realidades de recuerdos”, El País Cultural, n° 227, 1994.

[6] En “Arte y Psicoanálisis, Trabajo Interdisciplinario”, texto presentado en las II Jornadas de Psicología Universitaria, 1 y 2 de agosto de 1995, Universidad de la República, versión ampliada de otro trabajo publicado en el n° 20 de APU, Revista Uruguaya de Psicoanálisis, Montevideo, diciembre de 1993.

Nueva exposición de Alexandro García en París



Saludamos al artista uruguayo Alexandro García (Montevideo, 1970)  que está realizando una nueva exposición individual en la prestigiosa galería parisina Christian Berst, junto con una serie de talleres y actividades (música, meditación) en el marco de la misma. Se confirma aquello que en el marco del proyecto Arte Otro en Uruguay habíamos vaticinado hace una década:

“De los creadores denominados visionarios Alexandro García ocupa un sitio preferencial en la producción artística uruguaya y, pese a su juventud, va camino a convertirse en un referente en el contexto latinoamericano de los creadores singulares.”



Alexandro acaba de sacar un libro en Uruguay además del catálogo publicado en ocasión de esta exposición alexandro garcía: architectura sagrada cosmica, que va del 20 octubre al 20 noviembre de 2022.

Para quienes estén en Francia recomendamos la visita a esta muestra en Galerie Christian Berst Art Brut (3-5 Pass. des Gravilliers, 75003 Paris) abierto de miércoles a domingo de 14 a 19 hs (cerrado lunes, martes y el Día de Todos los Santos)



“...Los paisajes galácticos, las ciudades suspendidas y laberínticas, las naves nodrizas y los seres de luz que las dirigen, van llenando las hojas a un ritmo sostenido, sin prisas y sin pausas. Pero no son una descripción literal de sus visiones cósmicas sino una reinterpretación de los procesos psíquicos que adquieren en la expresión gráfica un sustento simbólico y una hermenéutica personal.

Sus procedimientos guardan una clara distancia conceptual y operativa de otros célebres artistas visionarios del pasado, como Hélène Smith o Madge Gill, cuya creación no sólo estaba subordinada a las presuntas visiones de Marte sino que obedecía al acto propiamente mediúmnico, es decir, eran fiduciarias del estado de trance espiritista. 

En cambio, las construcciones diamantinas de Alexandro García se nos presentan como un campo erizado de signos, que impacta por su extrema y deslumbrante especialidad y por un sentido de organización compositiva densamente construido...” (Pablo Thiago Rocca)





Lucas de Azevedo (1976 -2022) La salvación por las manos


La mayoría lo conoció como el primer y fabuloso baterista de la banda uruguaya de rock La Vela Puerca, pero Lucas de Azevedo (Montevideo, 30/06/1976 - 31/08/2022) fue también un artista plástico singular. Muy habilidoso con sus manos, construía unas miniaturas cargadas de sentido, pequeñas piezas de arte que contaban historias y definían su filosofía de vida. El 6 de abril del año 2009 entrevisté a Lucas en su apartamento en Pocitos, Montevideo, para incluirlo en el libro Otro Arte en Uruguay. Fui con una serie de preguntas preparadas de antemano (entrevista estructurada) y tomé apuntes de la charla. Con esas notas escribí el texto que se publicó en el libro ese mismo año. Hoy, recordando su cálida compañía, comparto la entrevista y los apuntes, junto con las estupendas fotografías que le tomó Pablo Bielli. Vaya este recuerdo como un homenaje a esta gran persona y creador de insólitos mundos imaginarios.

 


Es un músico reconocido y como tantos un autodidacta –en arte y oficios– que siempre se ganó la vida con las manos. Pero en la adolescencia despuntó una afición distinta. “Miro a los aparatos con otros ojos que el común de la gente. Siempre observo cómo podría desarmarlos.” Radios, celulares, microondas, paraguas, bijouterie, hasta un ecógrafo que le obsequió un vecino veterinario. Las máquinas son meticulosamente reducidas, se tiran las carcazas y se ordenan sus componentes mínimos, escenciales. Con ellos Lucas de Azevedo recrea un mundo a la pequeña escala de sus ensoñaciones.

Las frágiles personitas sin rostro –giacomettianas figuras construidas con alambrecitos retorcidos– son sometidas a circunstancias impredecibles: un “Principito” medita sobre su pequeño planeta que es al mismo tiempo una granada flotante; un recolector de residuos tecnológicos conduce desde un carro –con un joystick– a un manso caballo androide; un escritor materializa en el acto a sus personajes de ficción. Tocadas con un humor sarcástico, estas “narraciones escultóricas” se alejan del universo práctico de las maquetas y de la artesanía tradicional para incursionar en el absurdo y en el comentario filosófico.

Una obsesiva meticulosidad propia del modelismo parece dar cuenta de aquella observación de Ruskin sobre los artesanos de las catedrales en la Edad Media, que se esmeraban hasta en detalles que la vista del observador no alcanzaba, puesto que su trabajo tenía como destino los ojos de Dios. Los historias de Lucas son también una lucha por la salvación de la propia conciencia: dan cuenta de un conflicto moral en un universo gris y anónimo, pero en donde la imaginación persiste gracias los actos sutiles y las voluntades pacientes. (Pablo Thiago Rocca, Otro Arte en Uruguay, Linardi & Risso, Montevideo, 2009.)

 


¿Cómo te ganás la vida?

Con las manos. Fui ayudante de un herrero que hacía candelabros, también trabajé en carpintería, cuadrería… Todo eso fue entre los 20 y 25 años. Entre los 20 y los 28 años de edad fui también el baterista de la banda La vela puerca, participé en sus tres primeros discos. Estudié hasta ciclo básico. Luego hice tres años de técnico en dibujo publicitario y técnico joyero, recibido en diciembre de 2008. Pero no me reconozco como un joyero. No soy un creador de joyas. Entre julio de 2008 y mayo de 2009 fue (es aún al momento de la entrevista) monitor de sala del Museo Nacional de Artes Visuales.

 

¿A qué edad empezaste a trabajar en tu arte?

Siempre tuve manualidad. Siempre me encantó desarmar aparatos. En primero o segundo de liceo, Pablo Acosta y Lara, un amigo, me pidió que hiciera un auto en miniatura. Tendría unos 14 años. Al principio me pareció un pavada pero luego me entusiasmé. Logré una figura básica de hombrecito (que no se ha modificado en lo sustancial). Por eso me resultaba difícil terminar el liceo, no pude. Me pasaba el día desarmando cosas, metido en esto o tocando la batería (es fanático de los Beatles y admirador de Ringo como baterista, posee una nutrida biblioteca de “los genios de Liverpool”). De mis dos obsesiones, ésta es más fuerte que la música. Pues la música no depende sólo de mí, en cambio…

 

¿Alguien te enseñó? ¿Quién y qué técnicas o conocimientos?

Soy autodidacta.

 

¿Qué materiales usás? ¿Cuánto tiempo le lleva hacer una obra?

Soy de la idea de que hay que requechar cosas. Miro a los aparatos con otros ojos que el común de la gente. Siempre veo cómo podría desarmarlos. He ido alguna vez a comprar algo, a la feria de Tristán Narvaja, por ejemplo. Pero en general consigo las cosas. Uso aparatos eléctrico de todo tipo (radios, grabadores, celulares, microondas hasta un ecógrafo de perro que pesaba una calamidad y que me regaló un veterinario), bijouterie, lentes y empleo muchas varillas de paraguas. Desmonto toda la pieza, tiro las carcasas y ordeno los materiales… soy un enfermo de esto (me muestra las cajas con los componentes diminutos). El ómnibus (la pieza más grande y la que presenta más figuras) me llevó 4 o 5 meses. Nunca trabajé en varias a la vez. Trabajo de a una. Una vez que la empiezo no paro hasta terminarla.

 

¿Cómo guardás las proporciones y las escalas de los objetos y personajes?

Tomo las medidas con la cabeza, mirando. La medida son los macacos (figuras). Hago a la escala de los personajes. Una vez calculamos con un amigo contador cuánto podría costar una pieza tomando en cuenta las horas de trabajo… es imposible saberlo. La chalana me llevó unos dos meses. Hay días que trabajo mucho, otros pocos y otros nada. Depende de mi ánimo. A veces, como con la chalana, tengo fotos de referencia. La del carrola hice a ojo. (El personaje que está sentado en el carro maneja al caballo con un control, como un joystick. Lucas vio una vez cómo un recolector de residuos latigaba a su caballo a mansalva, y el caballo resbalaba y sacaba chispas con los cascos porque no podía con el peso de la carga. Quedó muy angustiado y así se le ocurrió esta solución simbólica.)


¿Usás lupa?

No. Tengo muy buena vista. Pego todo con un adhesivo instantáneo. Recién ahora he comenzado a hacer alguna cosa con soldadura de joyería (soldadura de plata). Pero en general hago todo con “la gotita”. Parecería que tienen movimiento, como en el modelismo, pero en realidad con este sistema quedan muy duras, no se mueven.  (Entre otras herramientas tiene un taladro de pie (especialmente comprado), un taladro con flexible (adaptado por él), piedra para pulir y afilar. Inventa otros instrumentos específicos, algunos muy sencillos pero efectivos como una pinza mocha, que me enseña. También posee muchas clases de destornilladores. Solía pintar todas las piezas con un spray color grafito. Todos con el mismo color. “Ahora la “ensucio” más, dejo matices.”)


 ¿Para qué o por qué lo hacés? (Si tiene una finalidad específica o lo hizo para alguien en especial) No tiene respuesta a esa pregunta.


¿Qué referencias visuales has tenido, en qué o en quién te has inspirado?

Ninguna que yo sepa. Soy profundamente ignorante de lo que pasa en materia de arte. No conozco el medio ni los artistas. Recién ahora me están empujando para que salga a mostrar lo que hago.


¿Vendiste alguna vez? ¿Te interesa vender?

Increíblemente vendí en Artesanos Unidos (Montevideo Shopping) hace como 700 mil años. Unas motos… tenía como 14 o 15 años.


¿Alguna vez hiciste obras pensando en un lugar específico? (Escultura, pintura mural, gran tela, etc.)

No para un lugar. He hecho cosas a pedido. La tapa del disco “Y que dirán” de Kuropa & Cía, (Bizarro, 2007). También para una campaña contra la discriminación por el SIDA, cartelería (fotos de sus obras) que se llevó a cabo en México.


¿Quiénes han visto tus obras?

Nunca hice muestras. Sólo lo han visto familiares, amigos, y esos trabajos (tapa del disco y campaña contra la discriminación) y aquellas piezas que vendí.

 



Notas de P.T. Rocca

Lucas escapa a la lógica del modelismo y de las maquetas, en cuanto en tanto con sus miniaturas despliega escenas, sugiere historias. Sus obras poseen una narrativa que se mueve entre lo lúdico y la crítica depresiva a la sociedad: la uniformidad y la masificación están significadas con un color gris metalizado que cubre toda superficie. Comparadas con el detalle minucioso de los aparatos que manipulan, las figuras humanas de Lucas son muy simples, apenas unos alambrecitos retorcidos. Sus obras “funcionan” precisamente porque la escala está en función de estas figuras esbozadas. El “mensaje”, se concentra allí, en la pulsión hacia la metáfora y la alegoría, más presente que el hallazgo surreal, que también asoma por momentos (Parapente de hoja de plátano). Por ejemplo, un Principito sentado, muy meditabundo, como el Pensador de Rodin, sobre un pequeño planeta que tiene la apariencia, al mismo tiempo, de una granada flotante. Lucas muestra admiración por la tecnología o más bien por la mecánica (“soy un tipo bastante tuerca”) y desprecio por el pobre desarrollo moral de la sociedad. Todo esto es algo, al parecer, muy poco meditado, muy poco consciente. Ha hecho varias copias lisas y llanas, como un helicóptero, o un automóvil (un Morgan del 29) con lujo de detalles. En casi todos los casos las figuras son solitarias (salvo en el ómnibus, aunque también la mayoría de los personajes están en lo suyo). Le pregunto si vio las esculturas de Hugo Nantes. “Nantes era muy desprolijo… pero también es cierto que se movía a otra escala”. Cuando le pregunto si esta obsesión tan meticulosa no es lo contrario a la descarga adrenalínica de la batería (percusión) me dice que no, que tocar batería como él toca (quizás sería así en otros bateristas, en un metalero, por ejemplo), implica mucha precisión y coordinación, mucho control. Sus personajes son como él, solitarios y sumergidos o saliendo de su propio mundo, al mismo tiempo que lo sostienen materialmente con sus manos. Como un hombre que sostiene su cabeza hecha un nudo o el escritor que construye a su personaje, lo materializa con la máquina de escribir. El humor, sarcástico y liviano por la fragilidad de las figuras es muy importante. Sin esa cuota como infantil y utópica, que no siempre aparece, el trabajo no sería tan logrado. El hecho de que descomponga tecnología de última generación (pienso en los celulares) para armar artesanalmente piezas como carros o chalanas le da un sentido de vindicación local a su obra. También el coche Morgan, porque es el de su vecino (no lo tomó de una revista o de Internet). Algunos trabajos, como el interior de la chalana, cumplen con aquello que decía John Ruskin… que los artesanos de la Edad Media tallaban ciertas piezas en lugares donde la vista del hombre no llegaba, porque su trabajo era para los ojos de dios (Dios que todo lo ve, también y principalmente los ve a través de los ojos de la conciencia del artesano). Los aparatos de Lucas son también una lucha por la salvación de la propia conciencia. Por eso sus mejores obras dan cuenta de un conflicto, de cómo resolverlo (el carro tirado por un caballo cibernético, las peripecias de los viajeros del ómnibus, el escrito, el que vuela en el planeador que es una hoja de plátano…)

 

 








Fotos de Pablo Bielli