Recomendaciones: "Visiones montevideanas" de Germán Cabrera

Algunas exposiciones en la cartelera de Montevideo nos brindan la oportunidad de conocer o revisitar expresiones plásticas singulares, naif y populares o que bordean dichas expresiones, como es el caso de "Visiones montevideanas" de Germán Cabrera (Las Piedras, 1903 – Montevideo, 1990).*

Germán Cabrera fue un escultor y docente de larga y reconocida trayectoria en Uruguay y en otros países de América, como Venezuela, donde residió por muchos años. Su carrera sigue el eje paradigmático de muchos artistas latinoamericanos del siglo XX que comienzan con una educación académica en su país (Círculo de Bellas Artes) y marchan con la ayuda de becas a formarse en Europa, para luego realizar una relectura sui generis de las vanguardias históricas, generando en este "retorno" un arte genuinamente local, rico en mixturas semánticas y formas expresivas híbridas. La influencia de la cultura popular cerámica y pintura es notoria en Cabrera y posibilita el abordaje a nuevas formas de creación de cuño vernáculo.

Compartimos imágenes de la muestra y, a modo de adelanto, fragmentos de un artículo de pronta aparición en un medio de prensa local:

«...Hay mucha sabiduría en la descripción social, “volátil” de los personajes, y en el mínimo apunte arquitectónico. Se evidencia hasta qué punto el escultor fue también un estudioso de las expresiones populares uruguayas. Amistó con artistas autodidactas como Américo Masagués y Alfredo "Lucho" Maurente, siendo para el ámbito académico y profesional del arte local, uno de los más fervientes difusores de este tipo de expresiones “otras”. 

En esta serie describe el barrio montevideano de fines de los años 60 –Cordón y Barrio Sur, en este caso, pero podría ser cualquier otro– que ninguna fotografía ni filmación podría recuperar, ese barrio que mató la profusión del automóvil y la pasta base… y los malos gobiernos y el nuevo desorden mundial. Pero esa noción de barrio permanece aún en algunos pocos rincones citadinos, y sobre todo, en las localidades del interior del país, como si se tratase de un modo blando de resistencia social, quizás más inercia que resistencia. 

Aquí no hay lugar para la tecnología: ni un televisor encendido, ni una radio Spica clavada en la oreja, apenas un periódico abierto y la infaltable reposera. Afirman las curadoras Leonor Inda y Elisa Pérez Buchelli: “Esta mirada sitúa la experiencia humana entre la intimidad del interior doméstico y el exterior urbano donde se produce el intercambio social. Así, las obras de Cabrera narran unas formas de habitar y muestra unos vínculos interpersonales que se han ido perdiendo como identidades y paisajes montevideanos.”


Cabrera plantea una obra sensible y risueña que abreva sin culpa de las fuentes de la cerámica popular latinoamericana, pienso especialmente en los confesionarios de la locera santiagueña Sara Gutiérrez, en el 900’ chileno. Desde esta perspectiva, las piezas pueden verse como pequeños retablos laicos donde se ofrendan la abulia y la picardía de sus personajes. Las paredes de "Cuidando a la nena" ostentan grafitis y lemas con listas electorales –la 51 y la 15, además de “Libertad J.P.C”–, dando a entender que no sólo de los pretendientes hay que cuidar a la hija. En "Tetona 1" un adorno vegetal a modo de enredadera trepa como una serpiente: el marco bíblico adecuado a los tentadores atributos de la mujer que es sólo cabeza y busto, sin extremidades...» (Pablo Thiago Rocca)









* Curaduría de Leonor Inda y Elisa Pérez Buchelli. Museo Blanes de Montevideo (Avenida Millán 4015). Abierto de martes a domingo de 12 a 18 horas con entrada gratuita.

Fotografías: Arte otro en Uruguay