Cierre de lujo para Meditaciones triádicas


Culminando el Ciclo de Arte y Salud Mental llevado a cabo por Punto de Encuentro de la Dirección Nacional de Cultura (San José 1116, Montevideo), y como cierre del año, se presentará el músico Fernando Cabrera con un espectáculo de primerísimo nivel y entrada libre, el día jueves 20 de diciembre a las 20 hs. 

La muestra ha tenido una intensa acogida por parte del público, que en muchos casos nos hizo llegar sus comentarios. Por otra parte, el Semanario Brecha publicó en su edición del día viernes 14 de diciembre, una extensa nota firmada por Betania Núñez, que da cuenta de la muestra y de la situación de los artistas en la Colonia Etchepare.
Invitamos al público a disfrutar de los últimos días de exhibición de Meditaciones triádicas y del cierre con el espectáculo de Fernando Cabrera, que engalana la muestra. A continuación transcribimos algunos textos de sala referentes a los artistas y sus obras. 


La vida no le fue sencilla a Cristina Pintos (Montevideo, 1948). Una sucesión de circunstancias adversas –perdió al compañero y a su vivienda casi al mismo tiempo–, la empujaron a “situación de calle”, eufemismo con el que designamos el arrebato al derecho humano del hogar propio. Tras un tiempo de vivir sin techo en la principal avenida de Montevideo, ingresó a la Colonia Etchepare en el 2011. Cristina es muy reservada y elige para pintar siempre el mismo rincón en el Centro Educativo de la Colonia, que ella misma ordena, en soledad. No se siente en condiciones de pintar del natural y prefirió probar suerte con reproducciones de cuadros de Cézanne. Paisaje de paisajes, sus pinturas son una ventana distinta por la que vemos también la riqueza de una interioridad luminosa, resplandeciente de matices y contrastes. No es simple copia su trabajo. Es una recreación libre de fragmentos de naturaleza cezanniana, reordenados en manchas de entonado cromatismo: expresión de una visión interior que anhela la integración plena del espacio (aún no lograda en la separación de los planos pero sugerida por el color de fondo del papel, que los unifica). Las casas aparecen en el bosque como una promesa de calidez, las masas de tierra y vegetación vibran con una cromática “fresca” cuya intensidad –no su técnica– nos evoca a la escuela planista. En Cristina Pintos el color es un camino y a la vez una forma de habitar la pintura.

La infancia y adolescencia de Alberto Méndez (San José, 1958) transcurrió en el campo, pero la muerte de su padre precipitó el traslado de la familia a la ciudad. Alberto nunca logró adaptarse al ambiente citadino y comenzaron entonces las descompensaciones psíquicas que lo condujeron a la Colonia Etchepare, a fines de los años noventa.
Hace unos cinco años Alberto comenzó a recuperar su experiencia rural a través del arte. Los jinetes, las faenas del campo y en especial, los animales de granja – caballos, cabras, terneros, conejos, pavos, gallinas– comenzaron a cobrar vida con una línea muy delgada y “llovida”, guiada por una agudo sentido de la observación o recuerdo vívido: yeguas pariendo, aves de corral guiando a sus crías, gatos acicalándose, etc. La libertad e imaginación de estas obras, tan numerosas como originales en su formulación y auténticas en su sentimiento, le dieron bríos para continuar y no faltaron entusiastas y compradores –locales y extranjeros– que adquirieron estos trabajos y le propusieron exposiciones. Pero Alberto, una persona amable y tranquila, de “perfil bajo”, no se contentó con estos logros sino que prosiguió con audacia su vocación artística. En sus nuevas creaciones se anima al color –que consigue personalmente con raras mezclas– y los motivos han virado desde aquella descripción lineal del comportamiento gregario de los animales a la identificación de figuras animales en solitario. Sus personajes preservan la gracia de las exageradas “facciones” –largos bigotes para gatos, colas como palmas, ojos con expresivas pestañas para caballos y perros–  pero la vigorosa síntesis de sus pinturas desemboca en orden simbólico distinto, en donde cada animal parece ir ocupando, como un tótem, el centro de una mitología personal.



Tuvo una existencia longeva de la que sabemos poco, salvo que permaneció más de sesenta años en un psiquiátrico y que dejó una obra intensa, aunque lamentablemente (la que ha llegado hasta nosotros) muy escasa. Ergasto Monichón (San José, 1891-1987) era cantante de ópera en el Teatro Colón de Buenos Aires y es posible –no documentado– que llegara a cantar también en París. En 1927 ingresa al Hospital Vilardebó padeciendo alucinaciones y es trasladado a la Colonia Etchepare donde transcurrirá el resto de su vida. Sus familiares lo recuerdan como un hombre sereno y cariñoso. Sus dibujos dan cuenta además de una gran cultura y sensibilidad. Posee un trazo muy fino y envolvente, de pulso ligero y bien dotado para el claroscuro. Con hojas blancas y simples lápices de colores logra desarrollar atmósferas barrocas en donde se entremezcla el drama, la sensualidad y el misticismo. Sus temas predilectos son las escenas bíblicas y los sucesos históricos que recrea con los gestos histriónicos de las figuras y el medido erotismo de las poses. Sus personajes de grandes ojos y cabellos ensortijados viven el suplicio o la gloria supremos: han sido tocados por un destino mayor que los ilumina. Los dibujos de Monichón parecen captar siempre ese momento preciso y precioso de la apoteosis y la entrega. 

Artistas de la Colonia Etchepare en el Museo de San José



En el marco de los festejos del centenario de la Colonia Dr. Bernardo Etchepare se lleva a cabo una exposición de pinturas en el Museo de San José con obras de artistas pacientes del hospital. Se trata de una producción artística perteneciente a una época fermental -años sesenta y setena- en lo que refiere no solamente a la creatividad sino a la calidad de la misma. Se exhiben obras de Ergasto Monichón, Raúl Javiel Cabrera, Oscar Mussetti, entre otros, que tuvieron la orientación de la tallerista Hilda Ferrerira. Uno de los exponentes, Oscar Caballero, continúa aún hoy en la institución pintando con la misma entrega y disfrute de entonces. En su homenaje la muestra se titula "Mis ocurrencias".

Transcribimos fragmentos del texto de la muestra, autoría de la tallerista Isabel Cavadini:

Palabras de Oscar Luis Caballero: “Comencé a dibujar a los cinco años en la escuela. Recuerdo un ranchito que pinté de marrón. Cuando ingresé a la Colonia pintaba solo. Mis primeros pinceles los hice con palitos de chilca y cerda de caballo, de la caballeriza de la Colonia. Luego los ataba con hilo de coser. Pasado el tiempo, pinté dos murales. Un médico preguntó si eran desnudos. Le expliqué que tenían puesta una malla. La maestra igual los tapó con un mueble. Mi primer cuadro fue como escenografía de una obra de teatro –dirigida por la doctora Villanueva - que se estrenó en la Colonia Santín Carlos Rossi. Se llamaba La locura de don Juan del escritor argentino Carlos Arniches. Hice muchos dibujos de la locura y los guardé en una caja que decía no tocar. Era una lucha entre yo y la tabla, los pinceles, todo. Las tres cabezas decían cosas diferentes; una dormitando, como pensando. Otra asombrado, mirando las estrellas. La primera es como un payaso que mira de frente y se ríe de la vida. Tengo la risa como lo principal de todo, me sentía
con el organismo sano, pulmones fuertes, siempre me sentí feliz. La felicidad reside en la risa, hay que reírse. Mi abuela me oía reír y me decía que también con palabras la gente se cura. Pinto con mucha alegría y con mucha crítica, estoy pintando y me estoy criticando. Soy detallista (...)

Hace unos años Caballero accedió integrarse al pabellón 17 de Rehabilitación siempre que no fuera obligado a ser externado. Mantiene una rigurosa pulcritud, modales y asiduidad al taller de plástica. En la exposición de fin del año 2010, negoció la venta de una obra de su autoría a muy buen precio. Lo recaudado lo donó al taller para adquirir materiales de dibujo. “yo no necesito dinero, tengo todo lo que quiero. Soy feliz”, manifestó con su risa de siempre. Ama la pintura del Renacimiento sobre todo a Leonardo da Vinci. Es detallista en sus realizaciones. Ha llegado a demorar meses en terminar una pintura, que siempre son al óleo. Realiza retratos imaginados.  Figuras solitarias a veces casi inexpresivas. Mayoritariamente reproduce sus propias facciones solo que varían, si son femeninas o masculinas en detalles como ser el cabello, vestido o algún otro distintivo.  Es muy austero en sus expresiones. Si se le sugiere agregarle algo a sus retratos se niega a ello. “Para qué? Están bien así. No necesitan nada más”.  Es muy buen retratista, últimamente terminó un retrato de Carlos Gardel que reprodujo para regalar al director del hospital. No lo quiso pintar, realizando un buen trabajo de sombreado a lápiz. No le agrada pintar paisajes u otro tema y mucho menos incursionar en otras estéticas como el abstracto. Aunque sí, es ávido de información sobre estilos y vida de famosos artistas plásticos. Sus preguntas y conocimientos sorprenden.  Caballero cuenta actualmente con 74 años (Minas 1936) y en el taller sigue trabajando incansablemente hasta su hora del teleteatro de la tarde en que se retira a su pabellón." 

Imagen: Isabel Cavadini y Oscar Caballero en el LATU, octubre de 2012.






Segundo Coloquio Salud, Mental, Arte y Cultura



El Jueves 29 de noviembre de 2012, de 9.30 a 17:30 hs., se realizará el Segundo Coloquio sobre Salud Mental, Arte y Cultura, en Punto de Encuentro (San José 1116 esq. Paraguay, Montevideo).

Cronograma de actividades:



9:00 hs.: Acreditación

9:30 - Apertura

Director Nacional de Cultura - Ministerio de Educación y Cultura, Hugo Achugar.
Director del Programa Nacional de Salud Mental, Ministerio de Salud Pública, Hebert
Tenembaum.
Director del Área Ciudadanía Cultural – Dirección Nacional de Cultura (MEC), Leonardo
Rodríguez.

10:00 hs - Mesa Abierta: Artes visuales

Panelistas:
Pablo Thiago Rocca, fundador de Arte Otro en Uruguay y director del Museo Figari de la DNC. Curador de la muestra "Meditaciones Triádicas. Monichón, Méndez y Pintos: artistas de la Colonia Etchepare" que es parte del Ciclo De Arte y Salud Mental de Punto de Encuentro.
Huascar Telleria, tallerista de plástica en los centros de rehabilitación de Pandó y de Vilardebó. Coordinador de la muestra "Colores, texturas, historias: Arte y Salud Mental en creación" que es parte del Ciclo De Arte y Salud Mental de Punto de Encuentro.
Soledad Sosa. Psicóloga. Coordinadora del Taller de Cine y Cine foro de CIPReS (Centro de Investigación en Psicoterapias y Rehabilitación Social).
Moderadora: Denisse Dogmanas. Licenciada en Psicología, Miembro del Programa Nacional de Salud
Mental del Ministerio de Salud Púbica. Docente de la Facultad de Psicología, Udelar.

11:30 hs - Mesa Abierta: Teatro

Panelistas:
Carlos Rodríguez, actor de la obra de teatro "Cabrerita" que narra la vida de Javiel Raúl Cabrera, importante pintor uruguayo que vivió internado en instituciones psiquiátricas gran parte de su existencia.
Michel Croz, escritor, dramaturgo, actor, director y docente teatral. Tallerista de teatro en
establecimientos carcelarios (La Tablada, Punta de Rieles y Tacoma) y de salud mental (Casa
de Medio Camino Chimborazo).
Rasia Friedler, Psicóloga, psicoterapeuta, consultora, facilitadora y directora de Teatro Playback. Fundadora y directora de SaludArte, una organización social que promueve la Salud a través del Arte y el Humor desde 1999.
Moderador:
Carlos Saralegui, Tallerista en ODINTEATRO, La Candelaria, Teatro de los Andes (etc.), actor en el Théâtre du Soleil y Director del grupo chileno que escenificó La Negra Ester.

13:00 hs - Pausa para lunch

14:00 hs - Mesa Abierta: Música

Panelistas:
Erika Büsch cantautora, docente, educadora preescolar y comunicadora. Lic. en Guitarra. Creó y dirige el taller de música para niños ‘Tucanción’. Tallerista de expresión musical en el Centro Diurno de Rehabilitación Psicosocial Sayago.
Juan Betancor, tallerista de música en CIPReS donde coordina una orquesta con pacientes.
Natalia Rieffel, tallerista de música en el centro de rehabilitación de Pandó, donde anima un murga con pacientes.
Mayra Hugo. Musicoterapeuta. Co-Directora de Somos Sonido.
Moderadora:
María Laura Prigue, gestora cultural del Área de Música de la Dirección Nacional de Cultura (MEC).

15:30 hs - Mesa Abierta: Letras

Panelistas:
Walter Ferreira, Especialista en coordinación de grupos, en letras, teatro y expresión corporal. Desde el año 1998 ha orientado su trabajo hacia poblaciones en situación de vulnerabilidad social con niños, adolescentes y adultos.
Pablo Trochón, Profesor de Literatura, Licenciado en Letras y maestrando en Literatura Latinoamericana. Docente coordinador del Taller Literario del Hospital Vilardebó desde hace 6
años.
Gladys Franco, miembro titular de la Asociación Psicoanalítica del Uruguay (APU), Decana del instituto de Psicoanálisis de APU, Directora de publicaciones de APU, Autora de la novela “Una
almohada suave y perfumada.”
Moderadora:
Renée del Castillo, Licenciada en Psicología, Enf en Psiq, Co- Directora del Centro de Rehabilitación Psicosocial Sur Palermo.

17:00 hs. - Cierre con la orquesta del Centro de Rehabilitación de CIPRES.

Meditaciones triádicas


Monichón, Méndez y Pintos: artistas de la Colonia Etchepare 


En el marco del Ciclo "De arte y salud mental" que lleva a cabo Punto de Encuentro de la Dirección Nacional de Cultura (MEC) el Proyecto Otro Arte en Uruguay fue invitado a participar con la curaduría de una exposición. Haciendo coincidir con los festejos del Centenario de la Colonia Dr. Bernardo Etchepare, la muestra ha sido pensada como un tributo al gran artista Ergasto Monichón (1891-1987), clarinetista, pianista, violinista, cantante de ópera y artista plástico internado por más de medio siglo en dicha Colonia. Se exhibirán además nuevas obras de dos artistas en actividad, Cristina Pintos (1948) y Alberto Méndez (1948), quienes asisten al taller de artes plásticas del Centro Educativo que dirige la profesora Isabel Cavadini. Se exhibirán obras nunca antes mostradas al público de estos tres artistas de la Colonia Etchepare que conforman una tríada de gran calidad y original talento.


La inauguración: el jueves 8 de noviembre a las 20:00, en Punto de Encuentro, San José 1116 (Montevideo).


"Rey enjaezado" Ergasto Monichón. Dibujo sobre papel, sin fecha. Colección Otro Arte en Uruguay.


"Un antiguo registro de 1927 consigna la primera internación psiquiátrica de Ergasto Monichón (San José 1891 – 1987) bajo el único diagnóstico de 'Debilidad mental'.  Monichón, un tenor de ópera, pasaría la mayor parte de su vida casi centenaria internado en la Colonia Dr. Bernardo Etchepare. Con la evolución en el estudio y tratamiento de las psicopatologías en el transcurso del siglo XX, mucho podría agregarse a este lacónico juicio. Por lo demás, la elaborada obra dibujística de Monichón -hoy milagrosamente rescatada del olvido-, da cuenta de una estructura de pensamiento compleja, que puede describirse de varias maneras pero que no admite la simpleza de una valoración taxativa. La riqueza de los motivos y atuendos, el dulce movimiento de las manos, la estilización de los rostros ricamente adornados, la soltura de un trazo delicado y preciso, las explicaciones escritas al margen o en el envés de la hoja, nos 'hablan' quizás de otros padecimientos, pero mucho más de la libertad de la imaginación y de la posibilidad de construir alternativas a una realidad psíquica marcada por el dolor. La extraordinaria libertad creativa de Monichón fue su salvación. Algunas de sus obras se titulan “Meditación” y tienen una estructura compositiva triangular. Los otros dos artistas en actividad que se presentan en esta muestra y que completan la tríada, Alberto Méndez (San José, 1958) y Cristina Pintos (Montevideo, 1948) también realizan meditaciones plásticas. Méndez, repensando el campo que bien conoce de su juventud, ha evolucionado en los últimos años desde un dibujo minucioso de líneas y puntos, descriptivo de poses y conductas animales en grupo, a una pintura empastada y de colores originales en donde cada animal ocupa el centro de una mitología personal. Pintos versiona paisajes de Cézanne o fragmentos de obras del maestro de Aix, con una opulenta y entonada paleta de colores que nos recuerda por momentos la pintura planista de la Escuela de Montevideo. Concentración mental, riqueza expresiva y libertad formal definen la obra de los tres. Esta escueta muestra intenta ser un homenaje a todas las personas –pacientes, familiares, funcionarios, talleristas, doctores– que en estos cien años de la Colonia Etchepare apostaron y apuestan al arte como un proceso de rehabilitación y respeto a la condición creativa del ser humano."


Pablo Thiago Rocca. Proyecto Otro Arte en Uruguay

Agradecimientos especiales: Director de la Colonia Etchepare, Dr. Osvaldo do Campo. Tallerista del Centro Educativo, Isabel Cavadini.


Actividades del Ciclo "De Arte y Salud Mental"













"Ave" de Alberto Méndez, óleo y grafo sobre cartón, 2012.

* 8 de noviembre, 20 hs: conjuntamente con "Meditaciones triádicas" se llevará a cabo la inauguración de la muestra "Colores, texturas, historias: Arte y Salud Mental en creación", selección de obras creadas por los pacientes de los talleres de artes plásticas del Centro de Rehabilitación Pando y el Hospital Vilardebó coordinados por Huascar Telleria.
* 22 de noviembre, 20 hs: representación teatral de "Cabrerita" de Eduardo Cervieri, con Carlos Rodríguez.
* 24 de noviembre, 10 hs: "Vilar de Voz" en Punto de Encuentro. Transmisión del programa radiofónico del Hospital Vilardebó desde la sede misma de la Dirección nacional de Cultura.
* 29 de noviembre, de las 10 a las 17 hs:  Segundo Coloquio sobre Arte y Salud Mental.
* 20 de diciembre, 20 hs: Recital de Fernando Cabrera.

Todas las actividades son con entrada abierta y gratuita en Punto de Encuentro, San José 1116 (Montevideo)

Alberto Panzardi (San José 1969 - 2012)


Al trabajador, al escultor, al amigo.


El comentario recibido en el blog nos dejó azorados. Apenas unos días antes habíamos hablado con Alberto Panzardi para actualizar la información sobre sus últimos trabajos.

“Hola a todos, soy un sobrino del ESCULTOR Luis Alberto Panzardi. Hoy me toca dar una trágica noticia. El pasado 22 de agosto, mi tío sufrió una insuficiencia cardíaca, lamentablemente no lo resistió. Toda la familia, agradece a toda la gente que hizo posible que Albertito como le decíamos, se hiciera tan conocido y pudiera vivir de lo que amaba, sus esculturas.

Cuando quisimos ponernos en contacto con la familia, luego de este mensaje por demás lacónico, no pudimos. Vaya entonces nuestro fraterno abrazo a todos los familiares, conocidos y amigos de Alberto.  El escultor autodidacta se ganó un lugar en el corazón de su gente: cosechó amigos y vecinos (gracias a sus numerosas obras) por todo el país. Había conseguido recientemente importantes encargos y trabajaba con pasión en nuevas esculturas. 

Alberto pertenece a la estirpe de los auténticos escultures populares, junto con Américo Masaguéz de Barros Blancos,  Alfredo "Lucho" Maurente de La Paloma, Julio César Coronel de Minas,  Juan Artega de Villa Santo Domingo de Soriano, Nelson Euguren de Maldonado, Ramón Lumaca de Canelones, Humberto Rigalli de Shangrilá, Sergio Demaría de Las Piedras, Helvecio Olivera de Juan Lacaze, Miguel Pérez de Las Cañas,  Ricardo Turra en Pirlápolis… por citar sólo algunos. Todos ellos han realizado esculturas generalmente con materiales rústicos como piedra y cemento para ser emplazadas en sitios públicos: frentes de casas, accesos a rutas, caminos vecinales.  Y todos ellos han recurrido a un colorido repertorio de figuras famosas o veneradas –Artigas, Gardel, Cristo, o animales –jirafas, elefantes, focas, caballos  y arquetípicas sirenas, duendes, ninguna de las cuales precisa especiales anuncios o presentaciones. 

De todos estos artistas, Panzardi fue quizás el más prolífico y llegará el día en que se realice un minucioso recuento de su obra y se la estudie con celo. Porque el valor de estas esculturas radica precisamente en la comunicación directa y franca que consiguen con el entorno, en su rápido estrechar lazos identitarios con la gente del lugar. Las obras de los artistas populares cumplen una función referencial –señalan el lugar y conocen un carácter altruista pues ofrecen con su sola presencia un modo de entender el mundo como acto de creación.  El carácter vitalista de Alberto se manifiesta en un atento respeto por las proporciones y detalles veristas de las figuras representadas, trátense de personas o animales.  Había conseguido logros sorprendentes en ese sentido, si pensamos en la rusticidad de los materiales empleados. “No me las tiro de artista –decía Alberto. Para ser artista hay que estudiar. Yo soy un trabajador. Hago esculturas.” Tenía un trato directo y amable. Participó de la exposición que se llevó a cabo en el entonces Centro Cultural MEC, Plataforma (2008) con un león de considerables dimensiones y peso acorde en kilos.

Desarrolló luego de publicado el libro Otro Arte en Uruguay (en donde se sentía un orgulloso participante) otros emprendimientos de mayor tamaño. El Zapicán erigido en Nico Pérez fue una de sus últimas grandes obras: inspirada en la escultura del cacique charrúa realizada por Nicanor Blanes, Panzardi, además de omitirle algunos elementos del atuendo le agregó su cuota de iracundia personal. En un sentido que se diría opuesto, llevó a cabo bustos de arena y portland para personas queridas y vecinos del barrio, que modeló con extraordinaria sencillez y ternura. Con las esculturas de animales desplegó una gracia a veces infantil pero siempre atenta a las posturas y rasgos específicos. Le gustaba el trabajo y se abocaba con entrega a su consecución. Despedimos pues al amigo, al artista y al trabajador, en el reconocimiento de su obra y solo momentáneamente. Lo volveremos a ver en cada una de sus creaciones.

Fotos de Eloísa Ibarra

Ultimos días de la retrospectiva de Claudio Silveira Silva


No es una muestra de art brut pero en buena medida lo parece. Y haciendo un poco de imaginación es posible que Jean Dubuffet, de conocerla, la hubiera calificado como parte de la Nueva Invención. Es que Claudio Silveira Silva (Río Branco, 1935 -  Barcelona, 2007) fue un escultor -además de pintor y grabador- que pudo comprender como pocos la conexión entre el saber popular e intuitivo y la talla de madera “profesional”. Quedan apenas unos días (hasta el 29 de octubre de 2012) para visitar esta importante exposición en el Museo Nacional de Artes Visuales de Uruguay.  Recogemos fragmentos de una nota de Thiago Rocca publicada bajo el título de “Materia pendiente” en Brecha, el 21 de setiembre de 2012.


“…Silveira Silva abreva en la vertiente popular de temas camperos en lenguaje rústico. Pero la manera en que las gubias ‘comen’ sistemáticamente y a ritmo controlado las masas, desbastando la madera con fuerza uniforme y sutil cálculo, da cuenta de un conocimiento técnico muy refinado. Un oficio que lo separa de la tosquedad del autodidacta, del que se vuelve a unir, sin embargo, en el regodeo en la objetualidad, como se puede apreciar en las latas aplastadas que conforman las mudas del bebé en ‘Homenaje a un amigo’ (c. 1993). En este sentido, Silveira Silva no toma de lo popular la candidez conceptual que atribuimos a las manifestaciones tradicionales y anónimas (como podríamos inferir de la serie de ‘Las tetonas’ de Germán Cabrera). El artista parte de lo que está en bruto, aquello que aparece como lenguaje latente o sugerido. Ese es el dominio de Silveira. Un lenguaje que está siendo arrancado de la materia, que puja por desprenderse para alcanzar el volumen. (…) Los vínculos de la escultura de Silveira Silva solo tienen parangón en la obra actual del escultor autodidacta Manuel ‘Turco’ Méndez (San Gregorio de Polanco, 1970). Comparten ambos el tratamiento del alma de la madera como cosa elemental, sufrida y gozosa. En todo caso el pulimento es matricial, está en la raíz. Todo nace de una fecundidad que es dura desde el comienzo (ver ‘D’ de Eva’, 1993): la serpiente como una luna que corona a la mujer, curioso sincretismo de símbolos opuestos…”


“Arte de fronteras”. Claudio Silveira Silva en el Museo Nacional de Artes Visuales de Uruguay. Tomás Giribalidi 2283, esq. Julio Herrera y Reissig. Montevideo, Uruguay.

Recomendaciones: Libro y obra teatral sobre Cabrera


Cabrerita. Historia de un desamparo


El título de este libro puede resultar engañoso. No se trata propiamente de la historia de Cabrerita, sino de la obra de teatro homónima, que en los últimos años ha recorrido el país y buena parte del mundo. Su autor, el director de teatro Eduardo Cervieri (Montevideo, 1946), nos propone un viaje a través de la gestación de la obra teatral, de la investigación que la hizo posible, del derrotero de los actores en sus preparativos  y ensayos, de las anécdotas que rodean a un espectáculo en gira y del guión mismo de una representación teatral que consigue recrear sobre las tablas el drama humano de Raúl Javiel Cabrera (Montevieo 1919 – Santa Lucía 1992).

La publicación de más de cien páginas aporta también algunos testimonios valiosos de gente próxima a Cabrera, como de la familia Luchinetti, Carlos Brandy y Lucy Parrilla. En especial, recoge la versión de Lucy (hermana de José Parrilla, amigo de Javiel) como la fuente estructurante de la obra, y la alterna con otros insumos como notas de prensa, cartas y artículos escritos en su mayor parte por integrantes de la llamada “Generación del 45”.  Algunos de los datos que proporciona el libro son de una veracidad  cuestionable y habría que refrendarlos con otras versiones y testimonios, lo que no quita nada a la impresionante labor actoral de Carlos Rodríguez en el rol protagónico, que le valiera el Premio Florencio (año 2005) al Mejor Actor, ni que el texto lúcidamente compuesto por Cervieri ( también recicibió el Florencio al Mejor Texto de Autor Nacional en 2005) consiga recrear la atmósfera y la circunstancia anímica y social que vivió y padeció Raúl  Javiel Cabrera tanto en sus peripecias juveniles junto con José Parrilla como en la larga y solitaria internación psiquiátrica en la Colonia Etchepare.

Queda pendiente aún el rescate de los valores plásticos de la obra de Cabrera, larga deuda de toda la sociedad uruguaya con este genial creador. En todo caso, en este libro no se encontrará –porque tampoco se lo propone- un análisis de este tipo, ni una biografía exhaustiva de Cabrera. Pero el que quiera conocer a fondo la tragedia humana de nuestro artista no debe perderse la obra de teatro, que ha vuelto a estrenarse en Montevideo luego de viajar por el viejo continente y por América. Para los que vayan a ver la obra teatral y para los que ya la han visto, el libro “Cabrerita. Historia de un desamparo”, aporta anécdotas y testimonios que pueden enriquecer su conocimiento del ser humano y de una realidad social a menudo ignorada en sus aspectos más duros y estremecedores.

Cabrerita. Historia de un desamparo, Eduardo Cervieri. Edición de autor, Montevideo, 2012.
Obra teatral: Cabrerita. Domingo 19 hs en La Gringa Teatro, Galería Las Américas, 18 de julio 1236, Montevideo.