Javiel Cabrera en los medios (III)


Tercera parte de la recopilación de artículos en la prensa, notas en la radio y en la TV, de la exposición Javiel Raúl Cabrera: entre el olvido y la leyenda, que se lleva a cabo en el Museo Nacional de Artes Visuales de Montevideo hasta el 2 de febrero de 2020.

En esta exposición se presentan más de cien obras del artista entre acuarelas, óleos y dibujos. El cuarenta por ciento proviene de colecciones públicas (Museo Nacional de Artes Visuales, Museo de San José de Mayo, Museo Figari, Instituto Escuela Nacional de Bellas Artes de la Universidad de la República) mientras que el resto proviene de colecciones particulares.

La mayor parte de las obras exhibidas son acuarelas (80) y de ellas destacan un número elevado de piezas de los años cuarenta del siglo pasado, la etapa de mayor esplendor creativo de Cabrera.

Se reúnen, además, por primera vez, un número relevante de pinturas al óleo y dibujos, entre los que destacan retratos de sus amigos, así como autorretratos de diferentes épocas. Por último, caber señalar que se exhiben documentos inéditos: cartas y borradores de conferencias escritos por Cabrera, útiles personales y fotografías nunca antes exhibidas.

Compartimos algunas de las notas aparecidas en la prensa, la radio y la televisión:



La Diaria. Roberto López Belloso Héctor (Solari) después de Troya, 26 de noviembre de 2019.

"Si para entrar en el gran circuito del primer semestre no era necesario salir del MNAV y bastaba con bajar las escaleras desde la exhibición de Pablo Picasso hasta la genial Nostalgias africanas, de Pedro Figari, ubicada en la planta baja, ahora será imprescindible cambiar de barrio. Desde el Prado, donde Solari despliega sus dibujos y sus instalaciones de video en el Blanes, habrá que trasladarse hasta el Parque Rodó, donde el MNAV propone desde el jueves 28. Javier Raúl Cabrera: entre el olvido y la leyenda, con obras de Cabrerita y curada por Thiago Rocca. Difícil un mejor doble cierre de 2019."

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La Canoa, Radiomundo, viernes 29 de noviembre 16 hs. Entrevista de Diego Barnabé.

Cerramos el programa hablando de la exposición Javier Raúl Cabrera: entre el olvido y la leyenda, con obras de "Cabrerita" y curada por Thiago Rocca.

La Canoa es un programa periodístico cultural creado por el equipo de 'Música de la Tierra' que se propone hablar de identidad, paisajes, desarrollo sostenible, cultura, arte, gastronomía, turismo y patrimonio. Conducen: Diego Barnabé y Pablo "Pinocho" Routin. De lunes a viernes en su nuevo horario, de 14 a 16 hs en Radiomundo 1170 AM.

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Exposición Raúl Javiel Cabrera: Entre el olvido y la leyenda. Nota de Concepcion Virgili para La Mañana del 27 de diciembre de 2019. Montevideo. 


La exposición de Raúl Javiel Cabrera en el MNAV cuenta con obras de colecciones privadas y públicas, y con las obras de la importante donación de Fernande Dalèzio, viuda del poeta José Parrilla. Esta donación de 120 obras fue entregada al MNAV y expuesta en marzo de 2018. Las dos exposiciones han contado con la experta curaduría de Thiago Rocca, actual director del museo Figari. La primera fue para mostrar las obras donadas, y la actual, que puede visitarse hasta el 2 de febrero, es una retrospectiva completa de la trayectoria del artista. Es una muestra muy didáctica con vitrinas de documentos ilustrativos con opiniones de otros artistas e intelectuales. Rocca logra introducir al visitante en la exposición con una imagen de Cabrera sentado en un sillón, y a su lado coloca otro vacío como para iniciar un dialogo personal y propiciar una comunicación, antes de iniciar el recorrido de la misma.

Raúl Javiel Cabrera y Julio U. Alpuy fueron grandes amigos. Tenían la misma edad –este año se cumplen los 100 años del nacimiento de los dos- y coinciden en el MNAV en una exposición para cada uno de ellos, en salas contiguas.

Raúl Cabrera Alemán, conocido por Cabrerita, nació en Montevideo el 2 de diciembre de 1919. A los pocos años lo abandonan en el asilo Dámaso Alonso Antonio Larrañaga, y a los 10 años lo adopta una familia de inmigrantes italianos de apellido Lucchinetti. Asiste a la escuela José Pedro Varela entre los años 1932 y 1935. Recibe enseñanzas artísticas en el taller de Gilberto Bellini, Pablo Serrano y Carlos Prevosti. A los 18 años abandona su hogar de adopción para vivir en la calle. En 1937, con 19 años, conoce al poeta José Parrilla y ambos frecuentan la vida bohemia de los Cafe Sorocabana, Metro y Yatasto de la generación del 45. Pinta en los cafés, en las servilletitas de papel…en cualquier lado, es un productor irrefrenable… Es un apasionado del dibujo y la acuarela, técnicas que ejecuta a la perfección.

La amistad con José Parrilla la mantendrá toda su vida, aún durante los períodos largos de separación.

Por esa época, junto con José Parrilla, frecuenta el taller de Torres García, con Manuel Aguiar, Idea Vilariño y Onetti, entre otros. La relación entre ellos genera una riqueza incalculable de pensamiento y filosofía. Hacia 1942 comienza a firmar sus obras como Javiel.

A los 24 años obtiene un premio adquisición por su acuarela “Dos niñas” en el V Salon Municipal (Museo Blanes), y a continuación se le otorgan diversos premios a lo largo de esta década. En esta época expone de forma individual tres veces en el Ateneo de Montevideo.

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Cien años de raro. Nota de María José Santacreu para el Semanario Brecha, 13 de diciembre 2019, Montevideo.

Una exposición en el Museo Nacional de Artes Visuales pone en perspectiva la obra del pintor uruguayo Raúl Cabrera, más conocido como Cabrerita, en el centenario de su nacimiento. Y si bien, obviamente, no se trata de una introducción, es la primera vez que se reúne una obra dispersa y se alienta una mirada que ponga en segundo plano el trágico avatar vital del artista, proponiendo una revaloración que lo ubique entre los grandes maestros de la pintura uruguaya.

Al subir al primer piso del Museo, rumbo a lo que denominan “el anillo”, nos espera un living compuesto por dos sillones de cuerina marrón y una mesa ratona. En uno de ellos está sentado Cabrera, visiblemente feliz, abrazando a un perro. El otro sillón, el tridimensional, está vacío: es una invitación a sentarse junto al pintor...

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Javiel Cabrera en los medios (II)


Volvemos con la segunda parte de la recopilación de artículos en la prensa, notas en la radio y en la TV, ya que la exposición Javiel Raúl Cabrera: entre el olvido y la leyenda, que se lleva a cabo en el Museo Nacional de Artes Visuales de Montevideo hasta el 2 de febrero de 2020, está teniendo una intensa repercusión mediática.

En esta exposición se presentan más de cien obras del artista entre acuarelas, óleos y dibujos. El cuarenta por ciento proviene de colecciones públicas (Museo Nacional de Artes Visuales, Museo de San José de Mayo, Museo Figari, Instituto Escuela Nacional de Bellas Artes de la Universidad de la República) mientras que el resto proviene de colecciones particulares.

La mayor parte de las obras exhibidas son acuarelas (80) y de ellas destacan un número elevado de piezas de los años cuarenta del siglo pasado, la etapa de mayor esplendor creativo de Cabrera.

Se reúnen, además, por primera vez, un número relevante de pinturas al óleo y dibujos, entre los que destacan retratos de sus amigos, así como autorretratos de diferentes épocas. Por último, caber señalar que se exhiben documentos inéditos: cartas y borradores de conferencias escritos por Cabrera, útiles personales y fotografías nunca antes exhibidas.

Compartimos algunas de las notas aparecidas en la prensa, la radio y la televisión:


"5 muestras de arte plástico para disfrutar este mes"  Revista Galería de Montevideo. 7 de diciembre de 2019 . Para leer la nota completa haga CLICK AQUÍ


"Entre el olvido y la leyenda. Javiel Raúl Cabrera es recordado con cierta melancolía y ambigüedad. A cien años de su nacimiento, el artista es más conocido por su vida bohemia que por sus pinturas. Sin embargo, su obra pictórica es excepcional y, según el curador Pablo Thiago Rocca-, merece ser releída para ingresar de forma definitiva a la cultura uruguaya. Es por eso que el artista es el protagonista de la nueva exhibición Entre el olvido y la leyenda, que hace una presentación con escritos, objetos personales, testimonios y documentación inédita para recuperar su significado en la pintura.


Cabrerita, como le decían, perteneció a la conocida generación del 45 y sus obras están influidas por su vínculo con el Taller Torres García -y el universalismo constructivo-, y una estadía en Europa. Su vida estuvo marcada por la convivencia con el poeta José Parrilla, el vínculo con su hermana, la poeta Lucy Parrilla, y una dura internación en la Colonia Etchepare durante tres décadas. La firma del artista está en una vasta producción de óleos, dibujos y acuarelas protagonizados, en muchos casos, por figuras femeninas en poses rígidas y con una mirada enigmática. También pintó paisajes, autorretratos y escenas bíblicas."


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De fogón en fogón. Programa multimedios argentino que conduce Roberto Saban. 21 de diciembre de 2019. Para ver el video haga CLICK AQUÍ


Pablo Thiago Rocca es el curador de "Javiel Raúl Cabrera. Entre el olvido y la leyenda" en el Museo Nacional de Artes Visuales. En esta primera parte de la entrevista nos cuenta que es "El Grupo Esterista" y la donación de obras que se hizo el año pasado y su diferencia con la presente.

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Entrevista a Pablo Thiago Rocca por Daina Rodríguez y Carolina Molla, en directo desde el MNAV para el programa Efecto Mariposa, 6 de diciembre de 2019. Para escuchar la entrevista completa haga CLICK AQUÍ 

"La obra reunida realmente impacta y lo coloca —a Javiel Raúl Cabrera— a nivel de los grandes maestros de la pintura uruguaya", señala el crítico de arte Pablo Thiago Rocca, curador de la muestra del pintor, abierta hasta el 2 de febrero en el Museo Nacional de Artes Visuales.

En la entrada una gigantografía de Cabrera, sentado en un sillón con un perro en brazos y expresión alegre, invita al visitante “a que se siente a su lado y repase algún material sobre su vida”. “El resto tiene escritos suyos o fragmentos de entrevistas que le hicieron, salvando un texto muy interesante de Joaquín Torres García y uno del poeta José Parrilla. La idea era traer su pensamiento, su persona, recuperar a esa gran figura que fue”, dijo Thiago Rocca a Efecto mariposa. Que sea Cabrera y no tan “Cabrerita”, como se lo conocía entre los círculos de una generación ilustrada. “La postura en la Generación del 45 no es homogénea pero hay un problema de competencia interpretativa”, apuntó el curador. “Estaban ante un gran pintor pero la mayoría vio al personaje de la bohemia, al marginado, no lograron ver esa gran obra. Primó el anecdotario y la tragedia humana que lo envolvió”.

Javiel Cabrera en los medios (I)



Una intensa repercusión mediática está teniendo la exposición Javiel Raúl Cabrera: entre el olvido y la leyenda, que se lleva a cabo en el Museo Nacional de Artes Visuales de Montevideo hasta el 2 de febrero de 2020.

En esta exposición se presentan más de cien obras del artista entre acuarelas, óleos y dibujos. El cuarenta por ciento proviene de colecciones públicas (Museo Nacional de Artes Visuales, Museo de San José de Mayo, Museo Figari, Instituto Escuela Nacional de Bellas Artes de la Universidad de la República) mientras que el resto proviene de colecciones particulares.

La mayor parte de las obras exhibidas son acuarelas (80) y de ellas destacan un número elevado de piezas de los años cuarenta del siglo pasado, la etapa de mayor esplendor creativo de Cabrera.

Se reúnen, además, por primera vez, un número relevante de pinturas al óleo y dibujos, entre los que destacan retratos de sus amigos, así como autorretratos de diferentes épocas.

Por último, caber señalar que se exhiben documentos inéditos: cartas y borradores de conferencias escritos por Cabrera, útiles personales y fotografías nunca antes exhibidas.


Compartimos algunas de las notas aparecidas en la prensa, la radio y la televisión:


Entrevista de Ivanna Nicoletti a Pablo Thiago Rocca en  "Cambiando el aire", el programa de la mañana en Televisión Nacional Uruguay (TNU). Como dato puntual, cabe señalar que la entrevista se grabó el 2 de diciembre, centenario del nacimiento del artista. HAGA CLICK AQUÍ

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Cabrerita en el MNAV: claves para comprender a un incomprendido

"Cabrerita en el MNAV: claves para comprender a un incomprendido", nota de Carlos Reyes para el diario El País, 17 de diciembre 2019, Montevieo, Uruguay. 


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Entrevista del 18 de diciembre de 2019 al curador de la muestra Pablo Thiago Rocca en La Máquina de Pensar, programa radial que conduce Pablo Silva Olazábal en 1050 AM Montevideo, Uruguay. Para escuchar la  entrevista en Radio Uruguay haga CLICK AQUÍ


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Revista Paula, 19 de diciembre 2019, Montevideo.


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Javiel Raúl Cabrera: Entre el olvido y la leyenda


Exposición en el Museo Nacional de Artes Visuales.

Más conocido por las anécdotas que adornan una vida de bohemia y de reclusión que por las virtudes de una obra pictórica excepcional, la figura de Javiel Raúl Cabrera (Montevideo, 1919 - Santa Lucía, 1992) oscila entre los extremos del olvido y la leyenda. A cien años de su nacimiento se impone una relectura de su obra y un ajuste de cuentas con su legado -que excede lo meramente pictórico-, para darle ingreso definitivo, y por la puerta grande, a la principal pinacoteca del país.


El surgimiento del joven artista en el seno de la llamada generación del 45', sus primeras exposiciones montevideanas, la amistad con el poeta José Parrilla, los vínculos con el Taller Torres García, la prolongada internación psiquiátrica y su posterior egreso con viaje a Europa incluido, así como los últimos años de existencia apacible en Santa Lucía, son algunos de los derroteros que se verán reflejados en una producción pictórica que también conoce de extremos, con etapas luminosas y sombrías, toscas y sutiles.


La muestra presenta testimonios y documentación inédita, escritos y objetos personales para esclarecer algunas de las circunstancias históricas que dieron lugar a la leyenda "Cabrerita". Pero, en especial, busca recuperar su enorme significación plástica, la carga simbólica de sus personajes, su musicalidad y su alto vuelo poético.

Pablo Thiago Rocca
Curador




Javiel Raúl Cabrera

Nace en Montevideo el 2 de diciembre de 1919. Transcurre los primeros años de su infancia como niño expósito en el asilo Dámaso Antonio Larrañaga y luego es adoptado por una familia de inmigrantes italianos de apellido Panochi. Asiste a la escuela José Pedro Varela hasta 5º año y ya entonces manifiesta condiciones artísticas excepcionales, como testimonia su compañero de banco el escritor Mario García.

A los 11 años realiza un dibujo de José Pedro Varela que se publica en un periódico de gran tirada, razón por la cual lo llevan a estudiar con el pintor Gilberto Bellini. Luego conoce un corto aprendizaje con Pablo Serrano en el Taller Don Bosco y también un breve pasaje por el taller de Carlos Prevosti. Su trabajo artístico es permanente y constante a pesar de las condiciones de una vida accidentada en entornos adversos.

"Cabrerita", como le decían los protagonistas de su generación, frecuentaba las tertulias del Café Sorocabana, de los bares Metro y Yatasto, junto a recordadas personalidades como Juan Carlos Onetti, Carlos Maggi, Idea Vilariño, Humberto Megget, Carlos Brandy, Felisberto Hernández, José Luis "Tola" Invernizzi y José Parrilla. También amistó con los alumnos de Joaquín Torres García y resultó influenciado por el maestro del Universalismo Constructivo. 



Participó en exposiciones individuales en la Asociación Cristiana de Jóvenes de Montevideo, en el Ateneo de Montevideo, en el X Salón Nacional de 1946, en la sala de AIAPE en 1947, en la XVI Bienal de San Pablo, Brasil, en 1981, en París en 1985 y una importante muestra colectiva de arte contemporáneo uruguayo en Alemania en 1982. Fue premiado en el V Salón Municipal de 1944; X Salón Nacional en 1946, y VII Salón Municipal de 1946.

Hacia fines de los años cuarenta vive junto con el poeta José Parrilla, amigo desde la adolescencia. Cuándo este viaja a Europa, Javiel queda al cuidado de la hermana de José, la poeta Lucy Parrilla, pero al poco tiempo ella y su familia son desalojados. Lucy llega a un acuerdo con el entonces Director del Hospital Vilardebó, el Dr. Alfredo Cáceres, para que aloje al pintor en ese centro como una manera de paliar su situación habitacional. Pero cuando el Dr. Cáceres deja la Dirección del Vilardebó, el nuevo director decide el traslado de Cabrera a la Colonia Etchepare, donde permanece casi 30 años.

En la larga internación conoce períodos de indigencia, es sometido a tratamientos de electrochoque y pasa muchas penalidades. Hacia principios de los años ochenta del siglo pasado es egresado de la institución psiquiátrica y adoptado por la familia Lucchinetti de la ciudad de Santa Lucía, donde transcurrirán sus últimos años en paz. En 1987, a instancias del artista Espínola Gómez, obtiene una pensión graciable por parte del Estado.

En su vasta producción de óleos, dibujos y acuarelas, sus motivos predilectos son extrañas figuras femeninas en poses hieráticas y de mirada profunda y enigmática. Pintó también paisajes, escenas bíblicas, autorretratos y retratos de amigos. Falleció en la ciudad de Santa Lucía el 28 de diciembre de 1992.


La exposición de inaugura el jueves 28 de noviembre de 2019 a las 19:00 horas en la sala 4 del Museo Nacional de Artes Visuales. Permanecerá abierta hasta el domingo 2 de febrero de 2020.

Museo Nacional de Artes Visuales queda en Tomás Giribaldi 2283 esq. Julio Herrera y Reissig, Parque Rodó - Montevideo - Uruguay. 

Abierto al público: Martes a domingos de 13:00 a 20:00 horas. Entrada libre y gratuita

Recomendación: Tras las líneas bárbaras.


La desobediencia gráfica


Hay un “arte otro” antes del “arte otro”. Hay un arte ingenuo antes de que lo naíf fuera definido como tal. La historia no transita por un solo carril, y Uruguay o la Banda Oriental no es la excepción. Sólo que hasta hace poco no habíamos reparado lo suficiente en ello. Esta exposición* se detiene en el costado “primitivo” del arte uruguayo, con obras –dibujos, grabados, collages– pertenecientes al acervo del Museo Histórico Cabildo. “Las obras que se presentan en esta exposición –sostiene el curador, Marco Tortarolo– incumplen el mandato de una correcta hechura, de un sistema de reglas cuyos autores no alcanzan a formalizar, o directamente desconocen, razón por la cual serán consideradas ingenuas. Su diferencia será puesta en cuestión como deficitaria por la mirada académica europea-europeizante.”

La selección de piezas comprende desde los albores del siglo XIX hasta 1860, el período que José Pedro Barrán definió, siguiendo a Sarmiento, como “la barbarie”: “Ese espacio de las líneas bárbaras, de los fuera de registro, es el que a través de una veintena de piezas del acervo pretendemos poner en consideración y en valor con esta propuesta”.

La muestra es concentrada, no tiene desperdicio. Empezando por Gabino Monegal (Uruguay, 1848-1906), quien “llegaría a ser militar y destacado cartógrafo”, pero que en las cuatro acuarelas adolescentes que se exhiben se lo ve como un miniaturista deliciosamente torpe. Pareciera que pone mucho empeño, pero para el dibujo de la Catedral –firmado en 1862– inventa una perspectiva imposible. Sin embargo, distribuye el color con parsimonia y precisión. En la marina del Cerro de Montevideo predomina un turquesa suave y delicado: allí la fortaleza del Cerro aparece como la frutilla de la torta, literalmente. La frescura de estos dibujos los torna contemporáneos y más “creíbles” que las recreaciones históricas del esforzado pintor Menck Freire, presente en otras de las salas del Cabildo.

Un registro muy diferente, cercano a lo cursi, es el que propone la obra anónima “Ángel de la guarda”. Se trata de una colorida pieza de notables dimensiones (74 por 58 centímetros), si consideramos la inusual combinación de técnicas y materiales: óleo, bordados, collage textil y papel sobre tela. El motivo religioso es simple: un ángel protege a dos niños que están recogiendo flores al borde de un precipicio, con el fondo de un escarpado paisaje montañoso. El recargamiento de la escena, de un empalagoso barroquismo, le otorga una impronta surrealista avant la lettre: el relieve del textil del vestido de la niña “pronuncia” el vértigo, como si el peso del ropaje la empujara hacia ese hermoso abismo tirolés.

En otra sala, cinco acuarelas anónimas referentes a grandes batallas históricas enseñan a un solo ganador: la impaciencia por terminar. El recurso gráfico de ordenar prolijamente los regimientos militares de modo que los jinetes y sus monturas aparezcan perfectamente alineados hasta perderse en el infinito –como dos espejos enfrentados– es empleado con indulgencia y exageración. Recordemos que en las tempranas obras de Blanes también está presente, por lo que hemos de admitir que era una práctica consentida. Pero aquí se abusa del recurso con fines legendarios. Las ordenadas filas se cierran sobre los cobardes que huyen y caen en la batalla de Sarandí (del 12 de octubre de 1825). No se puede descartar que hayan sido pintadas por testigos y protagonistas de la gesta bélica, sólo que la dureza de las convenciones estilísticas les resta crédito y mengua la posibilidad de considerarlas como documentos de hechos de guerra. Algo que no sucede, por ejemplo, con el gran cronista-pintor, contemporáneo de la guerra de Paraguay, Cándido López (Buenos Aires, 1840 – Baradero, 1902), aunque participe también de una atmósfera visual ingenua. Vale decir que la ingenuidad de la forma no siempre conspira contra la verosimilitud del tema.

Por ejemplo, en el aspecto aindiado de los personajes dibujados por un artista anónimo en 1846, el “Soldado de la Guardia Nacional de la Banda Oriental” parece encapsulado en la prenda de vestir, como una crisálida. La gracia radica en el discurso híbrido y sincero, mezcla de razas y de formas que buscan discernir los tipos humanos locales, lejos de las estilizaciones europeas que proporcionaba por entonces la academia. Aunque tengan poses y vestimentas civilizadas son, por donde se los mire, bárbaros. A fin de cuentas, como afirma el curador, “hoy recuperamos ese gesto de desobediencia gráfica que invita a pensarnos, siendo que no se agota en una mera cuestión formal”.

* Exposición "Tras las líneas bárbaras" en el Cabildo de Montevideo. Nota publicada por Pablo Thiago Rocca en semanario Brecha n° 1770, jueves 24 de octubre 2019, Montevideo.

Nueva sala para Lucho Maurente en el museo de La Paloma



El Museo de La Paloma es dependiente de Asociación Civil e Intendencia de Rocha. Funciona en la vieja estación de tren del principal balneario rochense, muy cerca de donde Alfredo "Lucho" Maurente /San Carlos, 1910 - La Paloma, 1975), montó su rancho a mediados del siglo pasado.

La responsable de la sección de museos de la Intendencia Departamental de Rocha, Alda Pérez,  alentó la idea de un espacio para el artista autodidacta, y nos contó de la participación de un grupo de liceales de La Paloma que se involucraron con el proyecto. "Este es un pequeño paso tras la valoración de Lucho"
Compartimos algunas imágenes del espacio que se va a inaugurar el día de hoy, domingo 6 de octubre de 2019, con motivo de las Jornadas del Patrimonio. 

Y agregamos un testimonio de Dr. José Francisco França Caravia, publicado  en el libro La Paloma. Una historia desde 1803 (Montevideo, 1986)

«Muy pocos conocieron a Alfredo Maurente, por lo menos por su nombre, pero todos los que llegaban a estas playas conocieron a Lucho, el pescador, el del puerto, el artista, el cocinero (...).Fue pescador y vivió siempre en el puerto. Fue turismo con su "boliche", sus cuadros, sus tallas y sus esculturas, y tuvo siempre una manera de ser, un don, que atraía y captaba a quienes lo oían.
No tenía una gran cultura, pero sabía de pesca, de cocina, algo de su arte y de la vida. En todo ello se destacó a su manera y así lo sabían sus amigos pescadores, sus clientes en arte y en comida.
Lucho llegó a estas costas, donde vivió hasta su muerte, a principios de la década del cuarenta, como uno más que comenzaría a dedicarse a la pesca, que en esos años de guerra empezaba a cobrar cierta importancia, sobre todo en las exportaciones de aceite de hígado de tiburón.
Y su primera vivienda fue el viejo muelle de hormigón, construido por la empresa del ferrocarril que ya en esos años estaba en tierra y que poco después comenzaría a desaparecer, tapado por las arenas.Allí, debajo del muelle, realizó sus primeros trabajos artísticos, pero tenía que vivir, y el hombre que llega de San Carlos va conociendo las artes de pesca, y comienza a trabajar para las primeras empresas de la zona.
Una de ellas era de "Barrere, Lauz y Bottini", y se hizo amigo de ellos, transformándose en cierto momento en hombre de confianza de Barrere.
También trabaja para "La Pampa", hasta que la aparición de los sintéticos sustitutivos del aceite de hígado de tiburón hace decaerla industria.
No eran épocas fáciles para la vida de un pescador, dado que las embarcaciones no tenían ni la eslora, ni los elementos técnicos de los pesqueros de hoy.
La vida era dura -y lo sigue siendo-, pero con mucho menor seguridad que la que ofrecen las embarcaciones actuales.
Pasó un tiempo hasta que Lucho construyó su "rancho" al costado del camino carretero que va hacia el puerto, sobre la costa, y a pocos metros del muelle.
En esos ranchos, que se fueron extendiendo al costado de la carretera por más de cien metros, los pescadores vivían, comían, guardaban sus artes de pesca e incluso el "bacalao" ya seco. Muchas veces, de acuerdo al tiempo, se cocinaba dentro de la construcción, y por lo tanto es de imaginar la mezcla rica y rara de olores que allí había.
Y comienza a cocinar, para amigos, para don Enrique (Barrere), para tripulantes, generalmente de noce; surgen así deliciosos chupines de pescado y olas que nunca eran iguales en cuanto al contenido, pero sí cada vez mejores en cuanto al sabor.
Pasan los años y ese cocinero en ciernes abre su "boliche" al público, a los pobladores, a los turistas en verano; pero, desde antes, en el rancho siempre había un vino, una caña o una grapa para los amigos y conocidos.
Todo el local era un delirio, murales con barcos a vela, ballenas, pulpos y tiburones trabajados y pintados, en las paredes, y también delfines, sirenas, medusas y tortugas, No había espacio que no estuviese decorado. Trabajos todos realizados en arena y Pórtland y maderas tallados.
En el frente del comercio se destacaban, además del horno decorado con caracoles y conchillas y a su lado un pescador de tamaño natural, vestido con capote de lluvia y un gran timón tomado por su mano izquierda, -resaltaban dos enormes sirenas, una en cada extremo del rancho, hechas con arena y Pórtland con sus pómulos pintados de rosado, sus cabellos rubios y sus enormes pechos cual faroles alumbrando el local.

Durante bastante tiempo esas sirenas, al igual que los mascarones de proa de los veleros de otras épocas, resaltaron en el lugar, como fueron ideadas y modeladas, desnudas, enormes, fascinantes, hasta que, un día, algunas señoras veraneantes comenzaron a quejarse de lo que consideraban in moral, pornográfico o atentario al pudor, y entonces Lucho, con su habitual tranquilidad y una muy especial filosofía de vida, modeló sobre aquellas sirenas, con el mismo material de arena y Pórtland en que estaban realizadas, unos soutiens, sostenes, corpiños o como se les quiera llamar, que obraron inmediatamente tranquilizando a las señoras y sus pudores, sin perjuicio de que todo aquello resaltaba más, y mostrando menos, mostraba mucho más.
Pero Lucho el pescador, el barman. El cocinero, el hombre con una forma de vivir y de pensar muy especial, muy natural, tal vez con algo de niño grande, fue también un artista. Un artista desde el primer momento en que llegó a La Paloma.
Debajo de aquel viejo muelle de hormigón, tallaba viejas maderas que el mar le traía, o que las dragas rescataban de algún viejo barco hundido, modelaba sus obras ayudado a veces por la arena, donde, con su cuerpo, lada la forma inicial de su creación.
Algunas de sus obras se encuentran en París, llevadas por una colectividad francesa, que venían todos los veranos y que, al descubrir aquellos trabajos, los adquirían para decorar sus casas y recordar estas otras.
Ellos fueron los primeros en descubrir el arte de Lucho, los primeros en aquilatar y valorar su obra, tal vez por aquello de que quienes viajan mucho, por sus actividades o por paseo, quieren guardar en artes y artesanías objetos de los lugares que visitan, como formas de fijar los recuerdos.
Pero también en Madrid existen en la actualidad obras de Lucho, y ello por el empeño de un uruguayo que tenía una pequeña galería de arte ubicada en un gran edificio frente a la Plaza España, mostraba al mundo cuatro talas de este artista de La Paloma.

La visión y el profesional que hay en Enrique Gómez lo llevó hace muchos años a comprar esos trabajos de Lucho, los cuales creemos continúan en su poder, pues siempre manifestaba "no están a la venta".
Sus obras fueron conocidas por franceses, uruguayos y argentinos, y aún por otros que nunca vinieron a esta playa, a través de esos ejemplares que se exhiben en Madrid, pero mucos no conocieron las pinturas, tallas y esculturas de Maurente, ni en su mayor parte podrán conocerlas, por su pérdida, que ocurre con la remodelación del puerto.
Lucho falleció el 18 de setiembre de 1975, es decir que su producción artística se extendió por más de treinta años; conocimos y conocemos gran parte de sus trabajos, y algunos los empezamos a ver cuando sólo eran un pedazo de madera
En largas horas de invierno -que eran las que dedicaba para su creación artística- con el Gordo Durán fuimos testigos silenciosos de su técnica para pulir los duros maderos obtenidos en la "crecemares" de los pamperos, como solía decir, o del corazón de desechados y viejos durmientes del ferrocarril.
Eran maderas de ricas vetas rojas y oscuras, que él hacía "nacer" con una mezcla de ceniza y aceite que frotaba con un pequeño trapo y una gran dosis de paciencia.
Así cobraba vida el veteado y luego el viejo madero iba tomando formas con el trabajo de sus manos, formas como la de aquella India amamantando su niño, o el busto del Cacique, concentrado y ceñudo. O el Linyera, quizás una de sus tallas más perfecta, más trabajada, y que Lucho regaló a doña Pepa, señora del entonces Jefe de la Estación del Ferrocarril. Lograba en la madera un brillo opaco, si así puede decirse, a la par de una textura que trasuntaba la calidez vital que el tallador imprimía en sus obras. Su conversación y su trabajo acortaban las noches y atenuaban el frío. Tal vez en aquellos momentos dimos más importancia "al momento" que "a la obra" que venía surgiendo y que se prolongaría en el tiempo. Y en las noches cálidas del verano, tampoco supimos dar el valor real a su trabajo, pues pensábamos que eran cosas para la temporada y los turistas. Con los años, desaparecido Lucho y su obra, comprendimos el valor de todo aquello.» 








Charla sobre Javiel Raúl Cabrera en la Feria del libro de Santa Lucía.


En el marco de la II Feria del libro de Santa Lucía, dedicada este año a la figura de Cabrerita se ofrecerá la charla: "Javiel Raúl Cabrera. Entre el olvido y la leyenda" el viernes 13 de setiembre, a las 19 horas, en la Plaza Tomás Berreta de la Santa Lucía (departamento de Canelones, Uruguay).

Se cumplen 100 años del nacimiento de Raúl Javiel Cabrera (Montevideo, 1919- Santa Lucía, 1992), pintor conocido por su generación como Cabrerita. En noviembre de este año se realizará una gran muestra retrospectiva en el Museo Nacional de Artes Visuales, que recibió el año pasado una importante donación de sus acuarelas por parte del grupo esterista

¿Quién fue Cabrerita? El niño, el joven, el adulto. ¿Cuál es su relación con la Generación del 45?  ¿Tuvo vínculos con el taller de Joaquín Torres García? ¿Y con el grupo esterista que lideró su amigo José Parrilla? Es cierto que después de su internación de más de tres décadas en la Colonia Etchepare viajó a Francia para reunirse con él? ¿Cuáles son sus principales etapas creativas? ¿Dejó un legado artístico de valor? 

Esta charla pretende develar algunas de estas interrogantes y propiciar un rescate al gran artista que está detrás de la leyenda.

Pablo Thiago Rocca (Montevideo, 1965) es escritor, investigador y crítico de arte. Licenciado en Ciencias de la Comunicación (UdelaR). Dirige el Museo Figari (MEC) desde su fundación en 2010 y lleva adelante el proyecto Arte Otro en Uruguay desde 2007. Actualmente prepara la exposición por el centenario de Javiel Raúl  Cabrera en el Museo Nacional de Artes Visuales.