Charla sobre Lucho Maurente en el Museo de La Paloma


El pasado 27 de setiembre de 2024 se llevó a cabo en el Museo de La Paloma (Rocha, Uruguay) la charla "Lucho Maurente y los procesos creativos. Influjos e inspiraciones" a cargo de Pablo Thiago Rocca.

La misma se dio en el marco de las celebraciones por los 150 años de La Paloma (Intendencia de Rocha) y la Jornada de difusión del "Proyecto de conservación y puesta en valor de la obra del escultor naif Alfredo Lucho Maurente" (Centro Universitario Regional del Este- CURE)

Alfredo "Lucho" Maurente (San Carlos, 1910 – La Paloma, 1975) fue un pescador y artista autodidacta con una fuerte conciencia de su quehacer. De extracción obrera, no se confiaba a la sola inspiración sino que trabajaba con gran esmero y entusiasmo por aprender su arte. Realizaba pinturas y esculturas a partir de bocetos y croquis en los que manifiesta una preferencia por los paisajes locales –Maldonado y Rocha–, la figura humana y los temas de la religiosidad popular.  Era un gran amante del tango y autodidacta en materia gastronómica, a la que también dio un carácter local. Su temperamento alegre y expansivo lo convirtió en un personaje entrañable de la zona que influyó en otros artistas y escritores como Haroldo Conti, Felipe Novoa y Juan Carlos Legido. 

En esta charla se mostraron por primera vez dibujos preparatorios de Lucho, junto con algunas de sus pinturas, fotografías y primeras ediciones de libros inspirados en su persona, documentos que fueron recopilados en el marco del proyecto Arte Otro en Uruguay.






























































Rosa Cazhur en Casa Lorca


El pasado 27 de setiembre quedó inaugurada la exposición “Sé que vendrás con un sol en cada mano” en Casa Lorca de la ciudad de Minas, departamento de Lavalleja, Uruguay.

Las acuarelas que se exhiben en esta exposición fueron escogidas por su autora Rosa Cazhur (Durazno, 1947 - Santa Lucía, 2020) y donadas al proyecto Arte Otro en Uruguay: “Pablo querido, te mando unos dibujos por Isabel, para exponer o lo que tú veas. Te quiere mucho, Rosa.” Escogimos los títulos tomando algunos versos de su intensa producción poética y exhibimos conjuntamente acuarelas y poesía. Rosa tuvo muchas vidas. Fue escritora, docente, ceramista, pintora, madre, esposa, amiga y batalladora con la vida a tiempo completo. Estas acuarelas constituyeron una especie de segundo despertar artístico de Rosa luego de un largo período de bloqueo creativo.

Ella contaba con una educación en arte desde pequeña en Durazno. A los trece años comenzó a estudiar con el grabador Claudio Silveira Silva, y más tarde, en los años sesenta, se traslada al sur del país para formar parte activa del grupo Toledo Chico, de intensa labor cultural en el grabado y la difusión literaria (Revista el Mate, primer edición artesanal de Hombre y oficios de Juan Capagorry con viñetas de Rosa). También realizó muchos trabajos en cerámica, llegando a participar en el Encuentro de Ceramistas y Escultores Latinoamericanos de Santiago del Estero (1990). En la década del setenta estudió psicología (la dictadura truncó su formación universitaria) y ejerció la docencia en secundaria como profesora de filosofía en el Liceo de La Paz y en el n° 22 de La Teja, antes de las crisis emocionales que la condujeron a la Colonia Etchepare. En el Centro Educativo de esta institución publicó su poemario Sentires y luego de la muestra de algunas de sus acuarelas en "Límites" y "Arte Otro en Uruguay”, ambas de 2008, expuso en la muestra colectiva “Memorias del Inconsciente” en la Galería Sur de Punta del Este (enero, 2009) y realizó una importante muestra individual en la sala Carlos Federico Sáez del Ministerio de Transporte y Obras Públicas, bajo la curaduría de María Yuguero (agosto 2011). También, a raíz del proyecto Arte Otro , Rosa pudo exponeren Amsterdam (Hamer Gallery, 2014) y en París (Christian Berst Gallery 2015, 2016, 2017).

Para el libro Otro Arte en Uruguay (Linardi y Risso, Montevideo, 2009) resumimos la génesis de su etapa de acuarelista: “…en el Centro Educativo de la Colonia Etchepare aprendió nuevas técnicas y procedimientos. Hubo una época difícil en que no encontraba una salida a su crisis creativa. La tallerista del lugar, Isabel Cavadini, le sugirió que probara dibujar con los ojos cerrados, como un modo de exorcizar el temor a la hoja en blanco y recobrar así el proceso intuitivo. «Hoy nació Rosa Cazhur», le confió la artista a su orientadora con los primeros resultados. Casi sin espacio disponible, Rosa pinta recostada en su cama con los materiales apoyados en una tabla. Los dibujos de delgada línea salen de una vez, rápidamente, y por el modo en que se escurren por el papel los acrílicos y las tintas, es dable imaginar que también es veloz el esparcido de los pigmentos. Sus series de autorretratos, embarazadas, partos, parejas hombre y mujer, madre e hija, entre otras, recrean un universo personal de gran sensibilidad, con extremos de dramatismo y dulzura. Su obra nace de una vertiente interior y alcanza la forma de un reclamo emocional directo y sin cortapisas.” 

La exposición “Sé que vendrás con un sol en cada mano”, con curaduría de Pablo Thiago Rocca, se puede visitar con entrada gratuita de lunes a viernes de 16 a 19 hs. en Roosevelt 758, ciudad de Minas, Uruguay.

































Presentación de libro sobre Carlos Liscano


El pasado jueves 12 de setiembre se presentó el libro "Carlos Liscano. El escritor y el otro" (Gabriela Sosa San Martín y Oscar Brando compiladores, APLU, Montevideo, 2023) en la Decimoséptima Feria del Libro de San José de Mayo. La presentación estuvo a cargo de Gabriela Sosa San Martín, Mónica Cardozo y Pablo Thiago Rocca.

Carlos Liscano (Montevideo, 1949-2023) fue además de un talentoso escritor y dramaturgo, un artista visual muy prolífico. Parte de su producción como artista autodidacta está recostada a lo que llamamos "arte otro". 

Nuestra participación se relaciona con este aspecto de su actividad intelectual y manual. Uno de los capítulos del libro analiza las estrategias discursivas de Liscano en este singular casamiento entre la escritura y sus dibujos, pinturas y objetos.

Compartimos algunas imágenes de la presentación.



















Arte, vida y muerte de Walter Mozzo



Tuvo una vida pobre y accidentada, pero eso no impidió que Walter Rolando Mozzo (Montevideo, 1-XI-1940- Rocha, 24-IV-1995) se expresara con su arte y llegara a realizar al menos una exposición de la que se conservan buenos registros.

La información a la que accedimos de Walter Mozzo, se la debemos al artista y docente Juan Luis Martínez, quien lo alentó a crear y a exponer su arte. "Pintaba y dibujaba sobre todo cachilas y calaveras", cuenta Juan Luis. Utilizaba para ello lápiz, birome y pintura acrílica sobre papel y cartón. Walter era un jornalero que vivía de hacer changas en Rocha y que se daba maña para todo tipo de trabajo. Tenía una anomalía craneofacial de nacimiento pero no una dificultad motriz o mental, ni ninguna discapacidad de algún tipo, “Sólo que vivía en condiciones de penuria”, cuenta Juan Luis. Fue este docente que lo alentó para que realizara una exposición en el Club Social Rocha en setiembre de 1991 y consiguió que Miguel Ángel Battegazore (que ya conocía la obra de Mozzo) y Juan Mateo Armando Clarke escribieran sobre su obra. (Reproducimos más adelante estos textos). 



La madre de Walter falleció en un accidente de tránsito. En una ocasión Walter le cometó a Juan Luis que había recorrido todo Montevideo en busca de su padre, sin éxito. Tenía ínfulas de ciclista y mucha manualidad, "incluso arregló con alambre unas llantas para adaptarlas a una bicicleta de menor rodado", comenta Juan Luis. En otra ocasión, se lo vio trepado en un camión con partidarios de Jorge Pacheco Areco (principios de los años setenta) pero luego Mozzo le confesó a Juan Luis, que no votaba a Pacheco, "sólo quería hacer ‘vínculos’". Era muy pícaro y avispado, algo que se aprecia en sus dibujos que tiene en las calaveras un registro irónico y mordaz al estilo de José Guadalupe Posada, salvo que Mozzo desconocía la obra del genial xilógrafo mexicano.





Su trágico fin -lo encontraron en el paraje "Las conchas" en la ruta 15, muerto de un disparo en la cabeza- ha rodeado su historia de un halo de misterio. Su obra posee el interés de las expresiones auténticas y autodidactas, con una inclinación hacia la sátira y el dibujo conceptual.


En la pintura el bodegón (“Naturaleza muerta en abismo”, acrílico sobre cartón, 24 x 35 cm, c 1991) se aprecia el interés del artista por enfrentarse a problemas técnicos complejos, como la introducción de la imagen de un espejo en un sector de la obra y junto a éste, una puesta en abismo, “la pintura dentro de la pintura” (margen superior derecho). Interesa el uso de una paleta muy libre, la sugerencia del volumen en especial advertible en los objetos –una jarra, una tetera, un frasco de perfume, una bandeja con algo como un pan de campo–, y no tanto en el entorno, trabajado en base a planos y manchas de colores apastelados. La tosca simulación de la pared de ladrillos también da cuenta de ciertas ingenuidades técnicas. La línea oblicua que sirve de contorno al montículo donde se depositan los objetos otorga cierto dinamismo poco frecuente en el género de la naturaleza muerta. Lo que cambia en la mise en abyme, significativamente, son los colores –viran a tonos rojizos– y las relaciones escalares entre los mismos objetos. Estos cambios pueden sugerir que no se trata de una misma realidad vuelta a representar, sino que en el pasaje de una pintura a la otra algo se trastoca, los objetos son los mismos y no lo son, han sufrido no solo una reducción de tamaño sino una transformación de carácter. Así como el pintor naturalista modifica la realidad al plasmarla en la superficie pictórica, dentro de esta los objetos vueltos a representar van perdiendo cualidades, simplificándose y alterándose. Las sucesivas capas pierden “sustancia”, se degeneran. ¿Es esta obra un reflejo platónico en la caverna de la pintura? “El concepto se separa del precepto y el pensamiento se mueve entre abstracciones”, afirma un tanto enigmáticamente Armando Clarke sobre la obra de Mozzo, tal vez, refiriéndose a estos juegos mentales. Lo cierto es que esta obra de Mozzo parece oscilar entre las dificultades técnicas naturales en un autodidacta, la picardía que es inherente a su chispeante personalidad y los hallazgos pictóricos, tanto de color y de forma como de ideas.

Pablo Thiago Rocca

Ante los dibujos de Walter Mozzo cabe reiterar el acto de fe que Malraux postulara respecto al lenguaje plástico de los niños: “A la maestría la sustituye el milagro”. Milagro sí, porque ante la presencia de ellos nos hace sentir que allí hay algo que pasa de lado esa penosa e ineludible etapa de aprendizaje y conocimiento artístico o que por lo menos no parece ser su resultado directo.

Es ese ‘registro intelectual’, el mismo con el que caracterizara Luquet tanto al arte primitivo como al infantil, que gobierna sus grafismos. Si reproduce al mundo lo hace siempre remitiéndose a un esquema interno, que por su semejanza con el ‘modelo interior’ de Breton puede explicar la tonalidad surrealista que aflora en los automatismos gráficos con que Mozzo lleva a cabo su expresión.

La línea de sus dibujos surge milagrosamente de sus mano, continua, sin titubeos, describiendo impertérritamente con gran acuidad, tanto los objetos inanimados del mundo exterior (sus asombrosas ‘cachilas’ que se diría salidas de Steimberg) así como aquellos más expresionistas que son proyección de su mundo interior y que remiten sin duda a experiencias dolorosas de una vida que parece no haber tenido muchas oportunidades de felicidad.

Por ello la exposición de estos trabajos que reúnen características que trascienden sus resultados estéticos puede constituirse en instrumento privilegiado de comprensión por parte de su comunidad.

Miguel Battegazzore, mayo de 1991.

Pocas veces en los últimos años, he sentido ante cuadros, la presencia de una vida tal vez de poeta. Se sabe, claro, que poeta no es tan sólo quien enhebra líneas de varias medidas en una página, sino todo creador que engendra algo no existente antes, en el simple (?) mundo de la imaginación.

Un juego fascinante de espacios abiertos y cerrados, que sugieren pérfidamente, la presencia insidiosa del volumen. 

Gracias, Sr. Walter Mozzo, por no pretender producir nada ‘real’.

Gracias por desengañarnos, una vez más, del mundo de las apariencias.

No desentendamos el don de entender las cosas pro lo que los sentidos nos dicen de ellas. 

El concepto se separa del precepto y el pensamiento se mueve entre abstracciones. Gracias, Rocha, por tener un hijo como Walter Rolando Mozzo.

Juan Mateo Armando Clarke, julio 1991










Fotos de la exposición gentileza de Juan Luis Martínez






Lía Mainero como personaje de una obra teatral



Nos alegra saber que la artista Lía Mainero Berro (Montevideo, 1902-1964) comienza a ser (re)conocida en distintos ámbitos como la academia (Revista Humanidades), la crítica de arte y ahora también en las tablas, con el estreno de "Un eterno estado de pesadilla" de Álvaro Lema. 

"Las pintoras Amalia Nieto, Lía Mainero y Marta Carafí se reúnen cuando se celebra el Maracanazo, en julio de 1950, y mientras escuchan el partido de fútbol, reflexionan sobre las complejidades de ser mujeres y artistas, sobre los cambios de un país modélico en el que reina la ilusión y sobre las incertidumbres de un futuro que, quizás, las eche al olvido."

Dirección: Natalia Chiarelli

Elenco:

Amalia Nieto: Grisel Giannini.

Lía Mainero Berro: Cristina García Luengo

Marta Carafí: Luana Bermúdez. 

Sonidista: Pierino Palermo

Museo Torres García - Sarandí 683

Viernes de Agosto - 21:00 h


Les recordamos que la exposición retrospectiva de Lía Mainero continúa en el Museo Histórico Cabildo hasta el 31 de agosto. La entrada es gratis. El Cabildo abre de lunes a viernes de 11 a 17:45 h, sábados y feriados laborables de 11 a 17 h. Juan Carlos Gómez 1362, Ciudad Vieja, Montevideo.

Entrevistas y reseñas de la exposición de Lía Mainero en el Cabildo



Portal Medios Públicos. Radio Cultura Programa Serendipia conducido por Magdalena Rodríguez Guglielmolne. 24 de julio de 2024

"El olvidado arte de Lía Mainero"

«Yo también soy pintor» es el nombre de la muestra de esta artista nacida en 1902 que rescata Pablo Thiago Rocca en su proyecto Arte Otro. Conversamos con él y con la curadora de la muestra, María Frick. Se puede visitar hasta el 31 de agosto en el Museo Cabildo.

Para escuchar el programa entero: "El olvidado arte de Lía Mainero"

 

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Programa De fogón en fogón. Entrevista de Roberto Sabán a María Frick y a Thiago Rocca por la exposición "Yo también soy pintor. Retrospectiva de Lía Mainero Berro. 24 de julio de 2024

Para ver la entrevista entera: Entrevista de Roberto Sabán


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Columna de Daniela Tomeo en el programa Justos y pecadores de Radio Uruguay (Medios públicos) sobre la exposición de Lía Mainero en el Museo Histórico Cabildo y el proyecto Arto Otro en Uruguay. 24 de junio de 2024.

Para escuchar escuchar la columna completa: Columna de Daniela Tomeo

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Reseña de Alejandra Waltes en el Semanario Voces: "Un discurso potente a través de la imagen" sobre la retrospectiva de Lía Mainero. 22 de abril de 2024.

Para leer completo: Reseña del Semanario Voces
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Les recordamos que continúa la exposición "YO TAMBIÉN SOY PINTOR. Muestra retrospectiva de Lía Mainero" curada por María Frick en el Museo Histórico Cabildo, hasta el 31 de agosto. La entrada es gratis. El museo está abierto de lunes a viernes de 11 a 17:45 h, sábados y feriados laborables de 11 a 17h. Juan Carlos Gómez 1362, Ciudad Vieja, Montevideo.